Hostage

Título originalHostage. Director: Florent Emilio Siri. Género: Acción. Nacionalidad: Estados Unidos / Alemania. Duración: 113 minutos. RepartoBruce Willis, Kevin Pollak, Jimmy Bennett, Michelle Horn, Ben Foster, Jonathan Tucker. Año: 2005. Productoras: Miramax Films / Cheyenne Enterprises.

En una época en la que las películas de acción procedentes de Hollywood son entretenimientos descafeinados destinados a los adolescentes, está muy bien poder encontrarse con una película algo más adulta y bastante ajena a modas como es esta Hostage protagonizada por Bruce Willis. Y es que, sin ser nada del otro mundo, Hostage cuenta con algunos elementos que la hacen interesante para todos los que echamos de menos el cine de acción de los años 80 y principios de los 90. Para empezar, tenemos el regreso al género de uno de los grandes, Bruce Willis, en un papel hecho a su medida de tipo duro y resolutivo, pero con un perfil algo menos "macarra" que el que ofrecía en otras cintas suyas como Jungla de cristal (Die Hard, John McTiernan, 1988) o El último boy scout (The Last Boy Scout, Tony Scott, 1991). Mientras ves a Willis en el papel de Jeff Talley te preguntas por qué no ha hecho más cintas de acción en los últimos años, si son los papeles que mejor le sientan. Por otro lado tenemos una buena labor de dirección a cargo del europeo Florent Siri, quien otorga buen ritmo y elegancia al largometraje mediante planos secuencia que casi pasan desapercibidos y una excelente dosificación de la información en pantalla (a esto ayuda mucho el montaje y el formato scope). También hay que destacar la banda sonora, casi más propia de una película de superhéroes (cuando aparecen los títulos de crédito iniciales, parece que vas a ver alguna superproducción sobre algún justiciero con superpoderes), sinfónica, misteriosa y emotiva. Además, tiene buenas escenas de acción, muy físicas (nada de efectos visuales infográficos) y violentas, en las que puede morir hasta el perro.


Pero Hostage también tiene algunos defectos que no pasarán desapercibidos. Para empezar, unos malos a los que cuesta tomarse en serio, interpretados por jóvenes casi desconocidos y con cara de no haber roto un plato en su vida. Se lleva la palma Ben Foster, quien encarna al salvaje Mars, con una pose tan forzada como su caracterización (ya saben, gesto amargado, cabello excesivamente oscuro, mirada perdida...). También en los puntos negativos hay que destacar la (seguramente impuesta por Willis) aparición de la hija mayor del protagonista y Demi Moore, aunque afortunadamente no tiene demasiada presencia en pantalla. Sin embargo, quizá lo que más moleste de la película sea el hecho de que, a mitad de la cinta, los guionistas se vean obligados a introducir un argumento secundario al darse cuenta de que el principal no daba para más. Esto hace que la película tenga dos clímax seguidos, el primero altamente espectacular (casi propio de una película de terror), y el segundo precipitado y algo insípido.

Con sus pros y sus contras, Hostage será recordada por un servidor como un entretenimiento perfectamente válido, con detalles interesantes como esa versión infantil de John McClane que se esconde por los conductos del aire acondicionado de la mansión secuestrada, el guiño cinéfilo a El diablo dijo no (Heaven Can Wait, Ernst Lubitsch, 1943) y su remake El cielo puede esperar (Heaven Can Wait, Warren Beatty, 1978), un prólogo impactante y, sobre todo, la recuperación de Bruce Willis como action hero, algo que, desgraciadamente, no parece haber llamado demasiado la atención del público masivo.


Reseña publicada originalmente en el blog Natural High.

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