Gridlocked

Título original: Gridlocked. Director: Allan Ungar. Género: Acción. Nacionalidad: Canadá. Duración: 110 minutos. Reparto: Dominic Purcell, Cody Hackman, Stephen Lang, Trish Stratus, Danny Glover, Vinnie Jones. Año: 2015. Productora: Hackybox Pictures.

En 1991, el infravalorado John Badham estrenaba una apreciable (y olvidada) comedia de acción titulada Colegas a la fuerza (The Hard Way). En ella, James Woods interpretaba a un veterano policía de Nueva York que, en contra de su voluntad, tenía que encargarse de custodiar durante unos días a un famoso actor de Hollywood al que daba vida Michael J. Fox. El personaje de este era una curiosa perversión de sí mismo: un ídolo del cine adolescente a quien ni Hollywood ni sus fans querían darle la oportunidad de crecer artísticamente. Su plan es acompañar al poli más duro de la ciudad durante varios días para contagiarse de su energía, masculinidad y valentía, con tal de resultar creíble en el papel que debería mostrar una nueva imagen mucho más adulta. Sin embargo, y como mandan los cánones, la misión no va a ser un paseo por el parque: la amenaza de un peligroso asesino otorgará al divo una motivación extra que no había pedido para meterse en la piel de un héroe de acción. Casualmente (o no), el villano de Colegas a la fuerza estaba interpretado por Stephen Lang, quien ahora se ve inmerso en una trama muy similar donde también le toca hacer el papel del odioso, despiadado y sanguinario malo de la función.

Gridlocked, producción canadiense dirigida por Allan Ungar y estrenada en el Fantastic Fest 2015 de Austin, parte de una premisa casi idéntica a la de Colegas a la fuerza: Brody Walker (Cody Hackman) es un ex-niño prodigio de Hollywood al que los problemas con las sustancias ilegales y su actitud temeraria y violenta han puesto en un verdadero aprieto; tras golpear a un periodista, está a un solo paso de pisar la cárcel y dar al traste con la película que debe filmar a continuación y que supondrá un revulsivo en su carrera. Por otro lado tenemos a David Hendrix (Dominic Purcell), un antiguo miembro de los SWAT que ha sido devaluado en su trabajo por culpa de sus maneras excesivas y de unas actividades paralelas no demasiado legales que cometió en el pasado. Para evitar la entrada en prisión de su gallina de los huevos de oro, los abogados de Walker le proponen al actor un plan que creen infalible: declararse culpable de su agresión al periodista, pero ofrecerse voluntario para acompañar a un policía de servicio y pagar así su deuda con la sociedad. Aunque, en realidad, lo que de verdad le interesa a Walker es convertirse en una esponja durante días y asimilar la actitud, los gestos y el valor de su protector. El afortunado ángel de la guarda no será otro que Hendrix, obviamente.

Hasta este momento, Gridlocked nos sitúa en el terreno de la comedia de acción protagonizada por dos personajes antagónicos que deben colaborar a la fuerza, pero entre los que aparentemente no hay ningún lazo de unión. Es decir, una buddy movie de manual que, al menos durante los primeros minutos, parece que va a seguir al pie de la letra lo mostrado por John Badham en Colegas a la fuerza. Pero afortunadamente esto es sólo un espejismo, y en lo que casi se puede considerar un error de guion (por suponer un cambio de rumbo, ritmo y atmósfera ciertamente radical), la historia pronto nos lleva a unas instalaciones de entrenamiento policiales donde transcurrirá el resto de metraje. Allí nos encontramos con el veterano Sully (Danny Glover), el novato Scott (Steve Byers), la aguerrida Gina (Trish Stratus) y el presumido Jason (James A. Woods). Mientras, en el exterior, un grupo de mercenarios liderados por Korver (Stephen Lang) y Ryker (Vinnie Jones) ejerce como amenaza constante y real. Pronto todos los personajes se verán inmersos en una situación de acoso, invasión y supervivencia en la que el edificio se convertirá en una suerte de Nakatomi Plaza y en el que ya apenas quedará espacio para el humor, siendo este relegado a un plano muy secundario cuando se adueñen de la pantalla los tiroteos, las peleas cuerpo a cuerpo y las explosiones. En mitad de toda la pirotecnia, los héroes tendrán que descubrir por qué los villanos quieren entrar en el edificio y quién les está pasando información, ya que uno de los residentes no es quien parece ser.


Gridlocked ostenta el récord de ser la película canadiense con más disparos de la historia. Quizá el dato no sea demasiado relevante porque tampoco se puede decir que haya una tradición canadiense por el actioner, pero sí es algo bastante significativo dentro de la producción reciente de cine de acción de serie B, llena de títulos rodados con tan poco presupuesto o ganas (y, a menudo, talento), que las set-pieces que exhiben son generalmente escasas y poco excitantes. No es este el caso de Gridlocked. El director, Allan Ungar, parece conocer bien el género e incluso amarlo, algo que queda patente no sólo en detalles tan evidentes como su estructura de enésimo clon de Jungla de cristal (Die Hard, John McTiernan, 1988) con algo de Asalto a la comisaría del distrito 13 (Assault on Precinct 13, John Carpenter, 1976), o el momento en el que Danny Glover recita una variante de su famosa frase "Soy demasiado viejo para esta mierda" en la saga Arma letal (Lethal Weapon, Richard Donner, 1987-1998), sino también en un guiño más sutil que puede hacer aplaudir a más de un fan del género: ese montaje de plano-contraplano entre dos personajes que se miran a los ojos mientras la anilla de una granada salta por los aires y se interpone entre ellos, momento que remite directamente a otro de los clásicos del cine de acción de los 90, Blanco humano (Hard Target, John Woo, 1993).

Pero la mayor virtud de la cinta de Ungar no es que nos recuerde a títulos concretos con los que nos hemos criado muchos espectadores, algo que siempre es de agradecer pero que, por sí mismo, puede dar como resultado un insulso pastiche que sólo se sustenta en la búsqueda de la complicidad más inmediata. Si bien algo de eso hay en Gridlocked, lo que de verdad la convierte en una cinta satisfactoria es su falta de pretensiones y, sobre todo, su compromiso con el espectador demasiado acostumbrado a que le den gato por liebre y que se acerca a ella ilusionado con la promesa de toparse con una película de acción competente. Aquí no hay truco: una vez pasados los titubeantes primeros minutos, Gridlocked se empeña concienzudamente en darnos toda la acción y violencia que puede prpporcionar, aprovechando cada uno de los dólares canadienses de su presupuesto para que luzcan en pantalla y hasta permitiéndose cierta sofisticación visual (la fotografía metalizada y el formato de pantalla en 2.35:1 lucen mucho mejor que en la mayoría de productos similares rodados con cámaras digitales). Sin abandonar del todo el humor (la escena con el pis, la metalingüística coda durante los créditos finales), Gridlocked consigue triunfar gracias a su entrega absoluta a las convenciones del cine de acción, utilizando con habilidad todos sus trucos y recursos y dando al espectador justo lo que quiere ver cuando se aproxima a un título de estas características, convirtiéndose en una de las cintas de acción occidentales recientes más satisfactorias y recomendables que he visto últimamente. Así que, amantes del género, que no se les escape.


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