Lucy

Título OriginalLucyDirector: Luc Besson. Género: Acción, Ciencia Ficción. Nacionalidad: Francia / Estados Unidos. Duración: 89 minutos. Reparto: Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Min-sik Choi, Analeigh Tipton, Amr Waked. Año: 2014. Productoras: TF1 Films Production, Universal Studios, Canal+, Ciné+, EuropaCorp.

Sobre el papel, el argumento y el reparto de Lucy ofrecen suficientes motivos para recibir la película con los brazos abiertos: Scarlett Johansson interpretando a una joven que, a causa de una potentísima droga que su organismo recibe por accidente en cantidades industriales, empieza a desarrollar zonas de su cerebro inaccesibles para el resto de los humanos; Choi Min-sik debutando en el cine occidental con un papel de mafioso que le viene como anillo al dedo; y Morgan Freeman haciendo de... Morgan Freeman. Todos ellos inmersos en una trama que promete tiroteos, dosis de ciencia ficción y espectáculo ligero con espíritu de serie B. Sin embargo, algo huele a podrido en la película casi desde el principio: esos molestos insertos explicativos y redundantes que Luc Besson introduce ocasionalmente y que no dejan de molestar durante todo el metraje, tan poco sutiles como equiparar a la protagonista con una gacela siendo atrapada por unos guepardos, por ejemplo. Lejos de añadir algo a la cinta, funcionan a modo de subrayados idiotas que avanzan lo que está por venir... un festival de pseudociencia para dummies que se hace casi indigesto, sobre todo en su tramo final.  

Llega un momento en que resulta muy difícil seguir conectado con lo que propone el guión de Luc Besson. No es, desde luego, porque sea excesivamente complejo o porque requiera un esfuerzo intelectual importante. Eso es, en todo caso, lo que Besson cree que está logrando con su libreto, pero nada más lejos de la realidad. El máximo problema es que la odisea New Age de Lucy transcurre en paralelo a una trama mafiosa que no afecta, en realidad, al viaje de la protagonista: una vez entendemos que es prácticamente invencible, que podría regenerarse después de cualquier herida mientras le quede droja, que incluso podría dividirse en varias Lucys si así lo quisiera, sólo queda asistir incrédulos a su insólita progresión tíabuena-heroína-chapapote-pendrive-Dios (quien haya visto la película lo entenderá). Y dejarnos llevar por algunas escenas de acción filmadas con corrección, por un ritmo bastante ajustado que hace que la cinta no resulte aburrida y por el magnetismo de la Johansson, siempre un placer para la vista, aunque a veces parezca que ni ella misma se esté creyendo el embolado en el que se ha metido por culpa de Besson.

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