Diez terrores para Halloween (II)


Por segundo año consecutivo, Retumbarama! está aquí para proponeros una lista de diez títulos con los que pasar una noche de miedo y diversión. Porque de eso se trata: de pasárselo bien, a veces saltando del sofá tras sufrir un susto, en otras ocasiones riéndonos a carcajadas con algún chiste de mal gusto, pero siempre disfrutando de un género que no deja de darnos alegrías, aunque últimamente dé la sensación de que cada vez sean menos...

Debo aclarar algo: absteneos de señalar que echáis en  falta tal o cuál clásico que os resulta mucho más terrorífico que cualquiera de los que están en esta lista. Porque, pese a que con algunos de estos títulos hasta el más valiente puede hacerse caquita encima, mi intención no es hacer LA LISTA DEFINITIVA DE PELÍCULAS CON LAS QUE TE MUERES DE MIEDO, ni mucho menos. Al fin y al cabo, esto es una fiesta. Y ese es el espíritu que hay que tener.

Como ya dije el año pasado, no es una lista meditada, sino puramente visceral, la respuesta a la pregunta interna de "¿Qué película o películas me gustaría ver esta noche?". Quizá la más deseada sería Truco o trato 2, pero como todavía no existe, intentemos conformarnos con lo que propongo a continuación, que no es poco.

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Colinas sangrientas (The Hills Run RedDave Parker, 2009)

Una de las películas de terror recientes que mejor (y más fuerte) asimila y despliega todo lo que nos gusta del slasher: un asesino enmascarado carismático (el terrorífico Babyface), personajes que son mera carnaza dispuesta a ser trinchada, un poco de sexo (con Sophie Monk dándolo todo), un bosque angosto con granero cochambroso, una leyenda urbana (la existencia de una película maldita, The Hills Run Red, y el oscuro destino de su director, Wylson Wyler Concannon), una duración ajustadísima de 81 minutos y una violencia bien dosificada y de generosidad ascendente. No entiendo que todavía no haya secuela. 
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Suspiria (Dario Argento, 1977)
Por muchos años que pasen, la entrada definitiva de Dario Argento en el terror esotérico sigue siendo una película que nos hace estremecer de terror y de puro goce estético gracias a su maravillosa utilización del color, del formato panorámico y, muy especialmente, del sonido. Mención especial para la música de Goblin, capaz de incrustarse en nuestros tímpanos y seguir sonando, como un bucle infinito, en nuestras peores pesadillas. Si lo que queréis es pasarlo mal la noche de Halloween, Suspiria es una opción infalible. Si sois valientes, incluso os podéis marcar una sesión doble añadiendo Inferno (1980), su secuela espiritual. 
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Abrazo mortal (The ChildrenMax Kalmanowicz, 1980)
¿Sois de esas personas que tienen pánico a un abrazo? Si es así, se me ocurren dos motivos. El primero es que sufrís Afefobia. El segundo es que visteis esta película cuando erais pequeños en un pase televisivo y, desde entonces, la mera idea del contacto físico os aterroriza. Abrazo mortal roza los límites de lo amateur, resultando tan tosca y pobre que parece documentar la vida real. Y quizá por ello provoque tantos escalofríos. Cuando Jesucristo dijo aquello de "Dejad que los niños se acerquen a mí" no se refería a estos críos. Y sí, el póster español es un calco del de Scanners (David Cronenberg, 1981).
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Witchboard (Juego Diabólico) (WitchboardKevin S. Tenney, 1986)
Ahora que vuelve a ponerse de moda el tablero para comunicarse con los espíritus gracias al éxito de la reciente Ouija (Stiles White, 2014), es un gran momento (en realidad, siempre lo es) para rescatar esta modesta, agradable y estimulante peliculita dirigida por un especialista en la materia como Kevin S. Tenney, quien a continuación firmaría otro clásico de los 80 como fue Night of the Demons (1988). Si sois tan jóvenes que no la conocéis, aprovechad y descubridla. De paso, entenderéis por qué los mayores nos ponemos cardíacos cuando escuchamos este nombre: Tawny Kitaen
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El terror no tiene forma (The BlobChuck Russell, 1988)
Vale, Steve McQueen mola y La masa devoradora (The Blob, Irvin S. Yeaworth Jr., 1958) conserva su encanto. Pero si tengo que elegir, me quedo sin dudarlo con su enérgico remake a cargo de Chuck Russell. Nada puede competir con la chulería de Kevin Dillon, la belleza de Shawnee Smith (sobre todo en la parte final, cuando se convierte en heroína), los gelatinosos y muy espectaculares efectos especiales o las potentes set-pieces de acción que se abren paso en medio de los sustos y el gore. Nada es superior a eso. Esto es así, como que el agua moja y el fuego quema. Y lo sabes. 

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Killer Klowns (Payasos Asesinos) (Killer Klowns from Outer SpaceStephen Chiodo, 1988)
Otro de los terrores que están de moda es el de los payasos, con numerosos casos registrados de perturbados disfrazados de clowns para asustar al personal o hacerse fotografías inquietantes. Los payasos asesinos de los Hermanos Chido no venían de un manicomio, de una página web de contactos o de la Facultad de Periodismo, sino del espacio exterior. Con ellos, los espectadores conocimos los peligros de la globoflexia o las sombras chinescas, además de quedarnos perplejos ante el arsenal de bromas macabras e imaginería grotesca que exhibía la cinta. Tremenda.

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Viernes 13: Último Capítulo (Friday the 13th: The Final ChapterChuck Zito, 1984)
La entrega inicial posee el prestigio de ser el título inaugural. La segunda es la primera que nos enseñaba a un Jason adulto. La tercera tenía el gancho de mostrar por primera vez la máscara de Hockey. Pero la mejor de toda la saga Viernes 13 es la cuarta entrega, con un Jason Voorhees convertido en superestrella, un papelón de Corey Feldman como némesis del asesino, las muertes más bestias de la serie, los desnudos más bellos y la siempre agradecida presencia de Crispin Glover. La saga no acabó aquí, evidentemente, pero a partir de entonces fue a peor. ¿Qué otra cosa podía hacer si no? 

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La Puerta (The GateTibor Takacs, 1987)

He aquí una obsesión personal: la historia de dos chavales que abren una puerta hacia el mismo Infierno, por culpa de una serie de circunstancias (reproducir un oscuro disco al revés, arrojar el cadáver de un animal dentro del misterioso hoyo aparecido en el jardín...) que suponen una invocación demoníaca en toda regla. Con un pequeñísimo Stephen Dorff como protagonista, la cinta encuentra el tono apropiado entre la aventura juvenil y el terror malrollista, con fotografías inquietantes y padres-que-no-son-lo-que-parecen. ¡Y qué efectos especiales! Hubo secuela, pero fue algo pocha. 
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Muertos y enterrados (Dead & Buried. Gary Sherman, 1981)
No conformes con habernos provocado pesadillas húmedas con el extraterrestre más influyente de la historia del cine, Dan O'Bannon y Ronald Shusett se fijaron después en la Tierra, concretamente en un pequeño pueblo pesquero estadounidense llamado Potters Bluff, para ambientar su nueva historia de terror. Y esta es de las buenas, de las que se te quedan pegadas al cerebro y a la piel y no te dejan dormir tranquilo durante días. Si no la habéis visto, preparaos para sufrir uno de los giros de guión finales más escalofriantes que nos ha dado el género. Palabra. 
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No profanar el sueño de los muertos (Jorge Grau, 1974)
Lo que comenzó como el encargo de un productor italiano para hacer una versión en color de La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968) acabó convirtiéndose, por derecho propio, en una de las mejores películas del cine de terror y fantástico no ya sólo español, sino también europeo. Jorge Grau dio lo mejor de sí mismo en este clásico del cine zombi con denuncia ecológica incluida, arrebatos gore y atmósfera logradísima. Todavía terrorífico y altamente recomendable para reconciliarnos con un subgénero demasiado explotado y casi siempre para mal.  
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Felices pesadillas.

Comentarios

  1. Me quedo con La puerta. Película magnética y desacomplejada como pocas. Gran selección.

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    1. De las que he puesto, La Puerta probablemente sea la que más veces he visto. "Magnética y desacomplejada" la definen muy bien.

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