Tokarev

Título Original: Tokarev. Director: Paco Cabezas. Género: Acción, Thriller. Nacionalidad: Estados Unidos, Francia. Duración: 98 minutos. Reparto: Nicolas Cage,  Rachel Nichols, Peter Stormare, Max Ryan, Danny Glover, Judd Lormand, Max Fowler, Michael McGrady, Pasha D. Lychnikoff, Patrice Cols, Weston Cage, Aubrey Peeples, Jack Falahee, Ron Goleman,  Michael Papajohn, Amir Zandi.  Año: 2014. Productoras: Hannibal Pictures / Marco Polo Production / Patriot Pictures / Tokarev Production / Vocal Yokels / Image Entertainment.

Sería fácil, lógico y hasta lícito enfocar la reseña de Tokarev haciendo mención a la cantidad de títulos a los que nos puede recordar. Padres vengadores hemos visto muchos distintos y con muchos métodos para lidiar con la pérdida o la deshonra de sus retoños, desde la violencia fría de Charles Bronson hasta la calculada tortura psicológica que Hugh Jackman aplica a un desgraciado en la reciente (y descomunal) Prisioneros (Prisoners, Denis Villeneuve, 2013). También conocemos a más de un héroe que intenta hacer el bien después de haber transitado el lado salvaje durante su época de juventud. Como ellos, el Paul Maguire al que interpreta Nicolas Cage en esta película intenta dejar atrás un pasado lleno de sangre vinculado con la mafia irlandesa. Ahora es un poderoso hombre de negocios que mantiene conexiones políticas y que es respetado por la comunidad, pero que a fin de cuentas es un tipo que sigue atrapado por su pasado.  Un pasado que resucita con furia cuando su hija aparece asesinada y debe volver a coger las armas para repartir justicia de la vieja escuela. Teniendo esto en cuenta, también resulta fácil deducir que la originalidad no será el punto fuerte de Tokarev: la sensación de déjà vu nos asalta de vez en cuando y, a primera vista, sobre todo a tenor del tráiler que sirvió para abrir boca antes del estreno de la película, podría costar cierto trabajo diferenciar esta cinta de los muchos otros thrillers de acción que Nicolas Cage ha rodado en estos últimos años sin descanso. Pero, a pesar de todo esto, del presupuesto moderado, de las trampas de guión, del peluquín de Cage, de la apariencia rutinaria del producto... Paco Cabezas se las ha ingeniado para ofrecernos una de las cintas más difrutables, particulares y rotundas que han surgido de la filmografía del amigo Nicolas en lustros.

Jim Agnew y Sean Keller, guionistas de Giallo (Íd., Dario Argento, 2009), se lo debieron pasar pipa escribiendo un libreto que comienza como un relato típico de justicieros y termina con una serie de retruécanos que nos desvelan que, a pesar de las apariencias, la odisea de Paul Maguire podría ser una de las venganzas más absurdas, inútiles y con peores consecuencias de la historia del cine. Esto, que para muchos supondrá un escollo y un motivo para abandonar la sala con un cabreo de mil pares de demonios, es para quien suscribe uno de los mayores atractivos de la película, ya que es consecuente con lo que algunos personajes secundarios anticipan minutos antes y aporta una dosis extra de tragedia a la historia que le sienta de maravilla. Ahí están Danny Glover y Peter Stormare como consejeros ya curtidos en los sinsabores de la vendetta para avanzar el desastre y advertir al dudoso héroe: la violencia tiene consecuencias para todos, tanto para los que la reciben como para los que la imparten. Y violencia hay mucha y muy bien filmada en la película, constituyendo este otro de los puntos fuertes del primer acercamiento de Cabezas a Hollywood. Las secuencias de acción son de una fisicidad poco habitual en el cine mainstream actual, y confirman el talento del director español para construir aparatosas escenas de tiroteos y persecuciones, algo que ya se veía venir gracias a la muy reivindicable Carne de neón (2010). A la que, por cierto, homenajea con ese cartel de un tugurio llamado Ricky's.


En cuanto a Nicolas Cage, por fin le vemos metido en una historia que, de alguna manera, justifica sus excesos y se recrea en ellos para darnos a los fans una buena ración de Nic on fire. El momento en el que recrimina al novio de su hija no haber sido más valiente para enfrentarse a los que cree que han secuestrado a la chica es brutal, con el protagonista contando una historia sobre cómo una vez defendió el honor de su mujer (ahora fallecida) a hostias. Y esa persecución a pie que culmina en una azotea es, desde ya, uno los momentos más intensos, exagerados y descontrolados de la carrera de Cage. Pura explosión de muecas y agresividad desatada. Es decir, justo lo que queremos ver.

Se dice por ahí que Paco Cabezas es el Quentin Tarantino español. Tonterías. Cabezas no necesita que le comparen con nadie. Y espero que tenga en el futuro más y mejores ocasiones para demostrarlo. De momento, disfrutemos Tokarev como lo que es: una sana, agradable, modesta y alocada película de venganzas con poso amargo y giros de guión chorras. Una Serie B de las que nos molan.

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