Semana de Retumbalibros (X): Seagalogy: A Study of the Ass-Kicking Films of Steven Seagal


Vern
Titan Books, 2012
512 páginas

Si cuando descubrí el libro sobre la saga Death Wish de Charles Bronson me estalló la cabeza, cuando supe que existía uno con más de quinientas páginas dedicadas a la filmografía de Steven Seagal (una filmografía que conozco mejor que la de Bronson) lo que sentí fue algo parecido a una combustión espontánea. ¿Quién en su sano juicio dedicaría tanto tiempo y esfuerzo a glosar el trabajo de uno de los actores más odiados del cine de acción? Pues no podría ser otro que Vern, ese tipo que lleva años viviendo para las explosiones y las hostias y desgranando nuestro cine favorito en su web outlawvern.com

Siguiendo su estilo tan característico, lleno de anotaciones chorras, de humor a veces macabro y una capacidad sorprendente para llegar a callejones sin salida dándole vueltas a argumentos que muchas veces no tienen sentido, Vern analiza de manera exhaustiva la filmografía de Seagal con el amor que sólo un fan puede profesar, pero también con la capacidad crítica de alguien que es plenamente consciente del tipo de cine que está tratando. Ojo, esto no es algo peyorativo, de ninguna manera estoy insinuando que el cine de acción sea un género menor. Sería un hipócrita si pensara eso, teniendo en cuenta que es el que con más fervor disfruto. Pero es evidente que a la hora de valorarlo, sobre todo pensando en lo que nos gusta y lo que esperamos de él los que lo consumimos, Vern no pierde el tiempo intentando desgranar estas películas desde un punto de vista académico, atendiendo a cuestiones elevadas que equiparan el cine con el arte. Justo al contrario, el autor del libro va directo a lo que nos interesa: saber cuántas hostias, cuantas explosiones, cuántos tiroteos y cuantas frases lapidarias hay en cada título de Seagal, buscando constantes que se repiten en ellas, trazando conexiones que se nos han escapado y, sobre todo, radiografiando la evolución (o involución) del cine del gran Steven desde la sencillez y contundencia de sus primeros trabajos hasta la vacua complejidad argumental y la escasez de adrenalina de los últimos. También tiene tiempo para hablarnos sobre su faceta musical, sobre su bebida energética, pequeñas apariciones o cameos en otras cintas y una interesante sección de títulos que nunca llegó a filmar. 

Sin duda, el hecho de que el libro sea en inglés y que no tenga ninguna imagen ilustrativa en absoluto podrían ser dos escollos importantes para enfrentarse a su lectura, lo primero por motivos evidentes, lo segundo porque no hubiera estado de más completar este paseo por el mundo de Seagal con, al menos, los posters y carátulas de sus películas. Pero si os atrevéis y tenéis la posibilidad de haceros con él, no lo dudéis: aunque no seáis especialmente seguidores del actor, artista marcial y músico, el estilo de Vern es tan divertido e informativo que no podréis apartar los ojos de sus páginas

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