Ahora me ves (Now you see me. Louis Leterrier, 2013)



Con su quinta película como director, podría decirse que el francés Louis Leterrier ha dado un paso atrás en su carrera ascendente como mercenario de superproducciones hollywoodienses. Aunque, en su caso, eso es algo que nosotros como público tenemos que celebrar más que lamentar. Tras dirigir un poco de tapadillo la verbenera Transporter (The Transporter, Corey Yuen, 2002), que lanzó al estrellato al infatigable Jason Statham, y consagrarse como uno de los hombres de confianza de Luc Besson con la interesante Danny the Dog (Unleashed, 2005) y la desopilante Transporter 2 (The Transporter 2, 2005), Leterrier pudo dar el gran salto a Hollywood con El increíble Hulk (The Incredible Hulk, 2008). Este vigoréxico reboot de la fallida franquicia Marvel tampoco fue el taquillazo previsto, pero sí demostró que Leterrier era capaz de desenvolverse dentro de aparatosas superproducciones cargadas de efectos especiales. Eso le colocó al mando del remake de Furia de titanes (Clash of the Titans, 2010), su peor película hasta la fecha por aburrida e inútil, por mucho que triunfase en taquilla (principalmente gracias a la fiebre con la que el mercado internacional acoge casi todo lo que se estrene en tres dimensiones, como fue el caso). Sin embargo, no le fueron tan bien las cosas cuando intentó poner en marcha el proyecto G (o Gravity), del que se dijo en su momento que sería una mezcla entre El día de mañana (The Day After Tomorrow, Roland Emmerich, 2004) y Venganza (Taken, Pierre Morel, 2008). Quedaba así abortado su primer intento de convertirse en algo así como un auteur para las masas. Y tampoco salió adelante la revisión de Fantastic Voyage que quería producir James Cameron, de la que el galo tendría que haberse hecho cargo. Tras estos varapalos, y comprendiendo quizá que su nombre no era lo suficientemente fuerte como para sacar adelante empresas más ambiciosas, Leterrier se ha visto obligado a acometer ahora un proyecto más modesto. Con ello, vuelve a un terreno que le sienta mucho mejor y que se ajusta mucho más a sus aptitudes como artesano competente que factura con eficacia productos sin demasiada personalidad, pero que pueden rendir bien en taquilla. De este modo, Ahora me ves… no es otra cosa que un juguete cinematográfico que gira en torno al escapismo y que sólo pretende ofrecer eso al espectador: evasión pura y dura, sin demasiada cabeza ni sofisticación, aunque pretenda aparentar todo lo contrario.

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