4:44 Last day on Earth (Íd. Abel Ferrara, 2012)



Empecemos con una perogrullada: todos sabemos que vamos a morir, pero casi nadie sabe cuándo va a ser el momento exacto en el que exhale el último suspiro. Ahora, imaginad por un segundo que el mundo tal y como lo conocemos tuviera fecha de caducidad y que todos fuéramos conscientes de ella. Quiero decir, todos sabemos que nada dura para siempre y que es muy probable que la raza humana se acabe extinguiendo, que algún día caiga un meteorito del tamaño de Texas y nos rompa a todos por la mitad o que a los nietos de los nietos de nuestros nietos, llegado el momento, no les servirá de nada la crema protectora factor 10.000 cuando el Sol explote. Pero imaginad que supiéramos que, mañana a las 4:44 horas de la zona Este de los Estados Unidos (lo que supone que para nosotros sería a la hora de la cena más o menos), la humanidad al completo fuera a perecer por culpa de la desaparición de la capa de Ozono provocada por nuestra inconsciencia ecológica. Puede que alguno acabara sucumbiendo a la presión y se suicidara; otros aprovecharían para correrse la última gran juerga; los más familiares dedicarían sus últimas horas a estar con sus allegados; los más pasionales se despedirían haciendo el amor sin control; los que todavía tuvieran algo de fe rezarían a sus dioses para que les acogieran en el Paraíso que les tocase a cada uno... Y es muy probable que algunos de nosotros, afectados todos de cinefilia y cinefagia, intentáramos ver por última vez nuestra película favorita o algunas de ellas. Me cuesta decidir cuál sería la elegida por mí, pero sí estoy convencidísimo de algo: si hoy fuese mi último día sobre la Tierra y quisiera despedirme eligiendo sólo un título en particular, estoy convencido de que la última opción que pasaría por mi mente sería 4:44 Last Day on Earth (Abel Ferrara, 2011), uno de los ejemplos más inútiles, pretenciosos y aburridos del reciente cine digital en su vertiente apocalíptica.

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