Los Turistas (Rui Díaz / Ana Sender. El Verano del Cohete, 2013)


Que Rui Díaz es una persona a la que quiero y admiro es algo que ya dejé claro cuando abordé la reseña de su anterior trabajo literario, Seis clases de manzanas. Pero ahora os cuento dos motivos más para tenerle en un altar: primero, que haya sido el responsable (junto con los encantadores Mayte Alvarado y Borja González, Los Ninjas Polacos) de poner en marcha una editorial que nace de la pasión por la literatura y la ilustración a partes iguales, El Verano del Cohete, casa que a partir de ahora editará unos trabajos cuidados al máximo tanto en contenido como en el continente, llevando el concepto de la autoedición a un nuevo nivel de profesionalidad; segundo, que se haya sacado de la manga una novela tan estimulante, concisa y bella como Los Turistas, un trabajo que versa sobre el poder de la ficción para crear mundos y quizá también monstruos, para liberarnos del yugo de la realidad o esclavizarnos bajo su influjo.

Ambientada en un orfanato aislado en mitad de la nada por un temporal de nieve, donde los adultos han desaparecido y sólo queda un profesor sustituto al que llaman El Monstruo, Los Turistas nos regala una inquietante historia en la que debemos fiarnos de un narrador del que apenas sabemos nada y de cuya palabra no sabemos si nos podemos fiar del todo o no, creando una tensión contenida y un desconcierto que obligan al lector a mantenerse alerta durante toda la novela, atento a las posibles señales que quizá le podrían desvelar algún dato que le ayude a descubrir el misterio detrás desapariciones que se producen en el orfanato. Ilustrado con un gusto exquisito por Ana Sender, el libro avanza dejando al lector la sensación de que quizá hay algo que se le escapa, algún secreto que trasciende a la aparente sencillez con la que está narrada la historia y que el autor maneja con la suficiente inteligencia como para no dejarlo en evidencia hasta casi el final del texto.

Los Turistas es, entonces, una novela con sorpresa, pero es más que eso: lejos de conformarse con jugar todas sus cartas a un posible giro final, la narración está adornada con ocasionales relatos breves que no sirven, ni mucho menos, para rellenar páginas, sino para ahondar en la complejidad de una trama que no es tan simple como podría parecer en un principio y en la que cada uno de esos cuentos aparentemente independientes están enlazados de manera coherente (y muy hábil) con la historia principal. Es, además, un libro que llega a reflexionar sobre la narrativa sin caer en el didactismo o en la pedantería y que incluso se permite adaptar la forma de ejercicio de estilo de tal modo que dicho ejercicio cumple una función en la historia. Los Turistas es, en definitiva, la obra de alguien que sabe cómo utilizar los recursos narrativos para manipular de manera sutil la percepción del lector, ilustrada además por otra persona que ha sabido captar la mezcla entre inocencia, oscuridad y locura que vehiculan todo el conjunto.

Mi más sincera enhorabuena a todos los involucrados en el proyecto. Desde Retumbarama les deseamos toda la suerte del universo a El Verano del Cohete.

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A favor: El cuidado formal del libro y la capacidad de sugerencia de su contenido. 

En contra: El hecho de que toda la trama transcurra en un mismo escenario da lugar a cierta repetición de situaciones. Pero es un mal menor y casi autoimpuesto, en todo caso.

Valoración:

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