Operazione paura (Íd. Mario Bava, 1966)



Rodada con un presupuesto exiguo que se acabó a las dos semanas de filmación y que obligó a técnicos y a actores a trabajar gratis para completarla, Operazione paura es uno de esos raros casos en los que las limitaciones de todo tipo obligan a un creador a dar todo de sí mismo y se acaba produciendo un milagro: una obra perdurable, rayana en la perfección, influyente y que consigue erigirse como una de las piezas clave de su género. Vergonzosamente inédita en España, Operazione paura no sólo es uno de los mejores trabajos de Mario Bava, sino de todo el cine fantástico europeo e incluso mundial. Y eso a pesar de que Bava tuvo que cargar con esas trabas presupuestarias que he citado antes y con alguna más de tipo mercantil: la obligación, por parte de los productores, de que la palabra "Operazione" figurara en el póster, ya que dos de las protagonistas femeninas de la cinta (Erika Blanc y Fabienne Dali) habían participado en eurothrillers de éxito que llevaban dicho término en sus títulos italianos o internacionales.

El guión de Romano Migliorini y Roberto Natale (con trabajo adicional por parte del propio Bava), después de un impactante prólogo que ya nos pone en alerta sobre lo que nos depara la película, nos presenta al Dr. Paul Eswai (Giacomo Rossi-Stuart) llegando a un perdido pueblo europeo del siglo XVIII que se ha quedado anclado en el pasado, donde ya apenas vive nadie y los pocos que quedan deben hacerlo bajo el asfixiante clima de terror que se respira por las tenebrosas calles del lugar. La truncada autopsia de una joven que ha muerto misteriosamente, así como la aparición (y posterior desaparición) de otros cadáveres, ponen al Dr. Esway en la tesitura de tener que investigar qué está ocurriendo en dicho paraje y por qué todos parecen creer ciegamente en la aparición del fantasma de una niña en busca de venganza.

Sin desvelar más de la trama, hay que reconocer que, de todos modos, la historia en sí no es el punto fuerte de Operazione paura, recogiendo constantes del terror gótico literario y plasmándolas en la pantalla con una capacidad brutal para la abstracción y el onirismo para luego caer en cierta precipitación durante el clímax final y sus explicaciones que, por comparación, hace que la cinta termine de una manera algo insatisfactoria. Pero, a pesar de esta pequeña tara, es imposible negar la importancia de la película para el cine de terror, influyendo visualmente en trabajos posteriores que no dudarían en tomar prestada su estética (El episodio Toby Damnit dirigido por Federico Fellini para el film colectivo Historias extraordinarias, de 1968) o algunos de sus recursos para causar pavor en el espectador (esa pelota que baja las escaleras y que fue usada por Peter Medak en la también imprescindible Al final de la escalera, de 1980). Operazione paura es sobre todo puesta en escena y atmósfera, de un modo incluso más paroxístico que otros de los trabajos más afamados del director, con una fotografía de Antonio Rinaldi (y de Bava, este sin acreditar) que utiliza la paleta de colores primarios para crear un ambiente totalmente absorbente e inquietante. Y, de paso, nos regala algunos instantes tan hipnóticos como esa escena en la que el personaje se persigue a sí mismo entrando y saliendo de la misma habitación en un bucle que parece no tener final y que, por un momento, consigue volarnos la cabeza. Como nuestras mejores pesadillas.

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A favor: El estimulante acabado visual de la película, tan recargado y espectacular que casi cada plano supone un regalo para la vista del espectador. Y su capacidad para dar miedo. 

En contra: Que nunca haya sido estrenada en España y, por lo tanto, nunca haya sido doblada, con lo cual muchos se la perderán al no querer verla en versión original subtitulada.

Valoración:


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