Hansel y Gretel: Cazadores de brujas (Hansel & Gretel: Witch hunters. Tommy Wirkola, 2013)



Tommy Wirkola es un vikingo loco del que no cabía esperar otra cosa que no fuera un festival de cabezas reventando, acción a raudales y efectos de maquillaje de la vieja escuela. No podía ser de otra manera tratándose del responsable de la parodia noruega de Kill Bill (Íd. Quentin Tarantino, 2003), titulada Kill Buljo: The Movie (2007), y de aquella irregular astracanada que aquí conocimos como Zombis nazis (Død snø. 2009) y que fue la que, curiosamente (puesto que tampoco era nada de otro mundo), le abrió las puertas del mercado internacional y de Hollywood. Pero, para alegría de los que no digerimos demasiado bien las más recientes adaptaciones de cuentos clásicos o la apropiación de algunos de sus personajes en anodinos pastiches multigenéricos aptos para toda la familia, Hansel y Gretel: Cazadores de brujas viene a ser lo mismo que Wirkola había hecho hasta ahora, pero con más dinero. Teniendo eso en cuenta, ya sabéis lo que os podéis esperar de ella y, en ese sentido, la película no engaña a nadie. Más bien al contrario, podría entenderse como una demostración de que al verdadero cafre no se le puede domesticar: por mucho que le hayan dado 50 millones de dólares y por mucho que el invento venga bajo el sello de Paramount Pictures, Wirkola ha hecho lo que le más le gusta, que no es otra cosa que embarrarse en el territorio de la pura serie B combativa y molona, descerebrada, violenta e intrascendente, tan consecuente y modesta en sus intenciones que sólo puede considerarse un triunfo.

Un triunfo a medias, eso sí, porque a poco que uno esté curtido en ese subgénero que podríamos denominar algo así como acción fantástica, acabamos confirmando que Wirkola es un cachondo al que le falta la inventiva visual de algunos de sus referentes (los más evidentes, los Sam Raimi y Peter Jackson de los años 80 y primeros 90) y, una vez que hemos visto explotar las tres o cuatro primeras cabezas, el resto se convierte en algo rutinario. También faltan set-pieces que consigan perdurar en la memoria, que es algo que se puede decir de toda la cinta en conjunto, ya que pese a su funcionalidad no termina de ser memorable. Habría que destacar, eso sí, lo agradable que resulta ver otra vez maquillajes protésicos y animatronics en la gran pantalla, lo bien que está Famke Janssen como bruja piruja y lo bien que le sienta el cuero a Gemma Arterton. Y el troll Edward, irónicamente el personaje con más alma de toda la película a pesar de ser un muñeco. Hansel y Gretel: Cazadores de brujas es, en definitiva, un largometraje que no seremos capaz de retener en nuestras memorias dentro de unos meses, pero que se disfruta con el placer suficiente durante sus menos de 90 minutos de metraje como para que su visionado merezca la pena.


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A favor: Su desenfadado sentido del humor y la manera tan evidente con la que pretende quitarse la etiqueta de "cuento infantil", desnudo femenino incluido. 

En contra: Jeremy Renner no termina de resultar del todo creíble ni carismático como héroe de acción, por mucho que en Hollywood se empeñen en demostrar lo contrario.

Valoración:


Comentarios

  1. Yo en esta película me quede igual que estaba en el cine Pedro, no me atrapó nada de nada. Y estoy de acuerdo contigo; nos quieren meter a Jeremy Renner con calzador, pero no nos la dan con queso.

    ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. Pues a mí me divirtió bastante, Carlos. No es que la recuerde ya demasiado bien, pero sí recuerdo el buen sabor de boca que me dejó y que salí del cine con la sensación de habérmelo pasado bien.

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    2. Yo tengo que volver a verla ya que me quede dormido en el cine.... Me perdi 30 minutos por lo menos.

      Saludos

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    3. Ostras, Juan, pues ya tenías que estar cansado, porque la película es puro ruido y acción, jeje.

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