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Mostrando entradas de febrero, 2013

La boca del lobo (Borja González, Alejo Bueno. Dadá Ediciones / Editora Regional de Extremadura, 2012)

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Los extremeños hemos cargado siempre con cierto complejo de inferioridad que sigue vigente hoy en día y que tiene su origen en la creencia, bien arraigada también en el resto de la península, de que Cáceres y Badajoz son dos de las provincias españolas más deprimidas económica y culturalmente hablando. El extremeño suele ser visto por los de fuera como una versión sin gracia del andaluz y, más a menudo de lo que debería, suele considerarse a sí mismo un desgraciado , alguien a quien le ha tocado vivir en una tierra que parece demasiado lejos de todo y en la que nunca se hace nada importante . Pero, más allá de rendirnos al axioma de que Extremadura es únicamente tierra de conquistadores, de perpetuar esa imagen que el cine o los medios informativos han dado siempre de nosotros como afectados de miseria y disfunción mental ( Las hurdes, tierra sin pan , Los santos inocentes , El 7º día ...) o incluso de pedir perdón por haber criado a Bebe, deberíamos empezar a recordar qu

Retumbasagas Vol. 2: La jungla de cristal.

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Como bien explica el documental Armas grandes, héroes aún más grandes: los ochenta y el auge del cine de acción (incluido en los extras de Los Mercenarios 2 ), la década de 1980 fue el momento propicio para que triunfaran en la cultura popular los héroes de una sola pieza, hipermusculados y armados hasta los dientes, después de que Ronald Reagan les devolviera psicológicamente a los varones estadounidenses el don de la masculinidad perdida unos años atrás con los avances feministas y el fracaso de la Guerra de Vietnam. Fue la época perfecta para que películas como Cobra, el brazo fuerte de la ley ( Cobra . George P. Cosmatos, 1986) o Commando ( Íd . Mark L. Lester, 1985) calaran indeleblemente en el imaginario colectivo y convirtieran a sus protagonistas, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger respectivamente, en los modelos a seguir por una muchachada dispuesta a dejarse su paga en los cines, acudir religiosamente a su videoclub para conocer las últimas noveda

Gangster squad (Brigada de élite) (Gangster squad. Ruben Fleischer, 2013)

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En 1991 se estrenaba, a rebufo del éxito en vídeo de Los Intocables de Eliot Ness ( The Untouchables . Brian De Palma, 1987), una película que recogía la estética del cine de gánsteres del Hollywood clásico para despojarla de sustancia y convertirse en una cinta de acción al uso titulada El imperio del mal ( Mobsters . Michael Karbelnikoff, 1991). Pese a que narraba los años de juventud de 'Lucky' Luciano, Frank Costello, Bugsy Siegel y Meyer Lansky, la película no podía ocultar su condición de simple (y no recuerdo hasta qué punto eficaz) divertimento post-adolescente en el que Christian Slater, Costas Mandylor, Richard Grieco y Patrick Dempsey se lo pasaban pipa con sus trajes de época y sus ametralladoras. Gangster Squad (Brigada de élite) juega en una liga similar: toma la figura de un gánster real, Mickey Cohen, para convertirle en un supervillano de cómic, totalmente on fire y con un maquillaje grotesco, muy parecido, de hecho, tanto en sus maneras

El último desafío (The last stand. Kim Jee-woon, 2013)

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Dice el cartel de esta película que "la jubilación no es para los tipos duros" . Ya nos gustaría. Y ya les gustaría a Schwarzenegger , Stallone , Van Damme y compañía. Pero el tiempo no pasa en balde para nadie, ni siquiera para los héroes de acción más duros de todos los tiempos, y llega un momento en la vida de todo hombre (si es que tiene la suerte de llegar a viejo) en el que uno comienza a sufrir achaques, no se recupera tan rápido de los golpes y cuesta levantar la pistola más que antes, ejem. Además, siendo realistas y un poco agoreros, tendremos que reconocer que el cine de acción, al menos tal y como lo conocíamos y disfrutábamos en los ochenta y los noventa, está dando sus últimas boqueadas . No es casual que Los mercenarios 2 ( The expendables 2. Simon West, 2012) recaudara menos en los Estados Unidos que Los mercenarios ( The expendables . Sylvester Stallone, 2010), pese a que en el resto del planeta acabara amasando más dinero que la primer

Crónicas Cinéfagas: La mirada sucia.

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Tarantino y su arma.  El tema de la violencia en los medios audiovisuales es siempre algo delicado y resulta realmente difícil llegar a un acuerdo entre los que la disfrutan y los que la detestan. Yo tengo una postura muy clara al respecto, inamovible y formada por muchos años de experiencia como consumidor de cine, literatura y videojuegos: no estoy en contra de la violencia ficticia, pero sí muy en contra de la violencia real . Parece una perogrullada decir que ambas no tienen por qué ir necesariamente unidas pero, desgraciadamente, algunos se empeñan en demostrar lo contrario , amparándose en hechos infaustos en los que se ha pretendido tildar a la violencia audiovisual como la responsable de tristes masacres. No voy a ser tampoco insensato: la exposición temprana a la violencia gráfica puede provocar traumas, está claro, y el hecho de que a mí y a otras muchas otras personas que conozco no nos haya afectado en absoluto, pese a haber deglutido cine de terror