Jack Reacher (Íd. Christopher McQuarrie, 2012)


Basada en la novela Un disparo de Lee Child (la novena de las diecisiete que hasta ahora conforman la saga),  Jack Reacher es una película que, como su personaje protagonista, representa un feliz regreso a la era analógica en un tiempo de sobreexposición digital. Reacher es un tipo con el que nadie puede contactar, que no tiene teléfono móvil, correo electrónico, dirección postal, pasaporte o carnet de conducir en vigor. En una época de perfiles en las redes sociales, de banca on-line y de herramientas informáticas que indican en qué punto exacto del planeta estás en casa momento, Jack Reacher se las apaña para vivir sorteando todos los radares, para evadir, según confiesa él mismo en un momento de la historia, esa esclavitud a la que están sometidos los que deciden vivir bajo las normas del sistema. Además de un fantasma, Jack Reacher es alguien capaz de recordar el número de serie de un fusil y de ganar una pelea contra una pandilla de maleantes con la misma aparente facilidad, al mismo tiempo que puede ir rompiendo corazones casi sin proponérselo, siendo duro y misógino cuando cree que debe serlo, pero también amable y servicial cuando la ocasión lo requiere. Jack Reacher es, pues, el personaje perfecto para Tom Cruise, alguien que ha llenado su carrera de avatares que resultaban los mejores de su especie en cada uno de sus trabajos, misiones o empeños personales.    

Instantánea del vibrante clímax de la película. 
Hay una mezcla de elementos en Jack Reacher que la convierten en uno de los títulos más disfrutables de la temporada. Primero, habría que aclarar que no es una película de acción frenética, por mucho que eso sea lo que anuncia su trailer y a pesar de que, con toda seguridad, su personaje principal podría dar pie a una producción en la que se limitara a patear culos y soltar frases chulas durante dos horas y no le pondríamos ninguna pega. Eso sí, cuando llega el momento de la acción, está filmada de manera magistral, se entiende todo perfectamente y tiene una persecución automovilística que podríamos colocar ya, sin temor a dudas, entre las que vimos en Bullitt (Íd. Peter Yates, 1968) y Contra el imperio de la droga (The French Connection. William Friedkin, 1971), películas con las que comparte una precisión quirúrgica para poner la acción al servicio de la historia y no al contrario (algo que, por mucho que amemos Los Mercenarios 2, también sabemos apreciar los fans del género). No sé hasta qué punto esto se debe a su ajustado presupuesto (60 millones de dólares, muy bajo si lo comparamos con lo que costaron otros vehículos puestos al servicio de Cruise en sus mejores años), pero también habría que destacar de Jack Reacher esa voluntad por alejarse de la aparatosidad reinante en el blockbuster actual, rompiendo esa norma no escrita que dice que hay que darle al público una explosión, una persecución o una pelea más o menos cada veinte minutos para contentarle. Jack Reacher, por el contrario, prefiere remitir a ese cine de los 70 en el que todo se hacía delante de la cámara y que no dependía de posproducciones millonarias que se postergan durante meses. Aquí los coches rugen, los disparos asustan y los golpes son secos como la mojama, beneficiando a una credibilidad total que se dilata durante casi 130 minutos sin que en ningún momento sintamos la picazón del aburrimiento.  

Jack Reacher es tan duro que es inmune a ese escote.
Si Christopher McQuarrie sale airoso en cuanto a la dirección de la cinta, podemos decir exactamente lo mismo de su labor como guionista, que fue como se abrió camino en Hollywood gracias a su impactante libreto para Sospechosos habituales (The Usual Suspects. Bryan Singer, 1995). Desconozco hasta qué punto algunos de los hallazgos del guión estaban ya en la novela de Lee Child, ya que no he tenido oportunidad de leerla, pero en cualquier caso hay que destacar la habilidad y respeto con los que McQuarrie maneja los tópicos del héroe de acción que está de vuelta de todo, que es más listo que el hambre y que puede sobrevivir sin ningún tipo de atadura, ni siquiera sentimental. En ese sentido, algunos de los mejores momentos de Jack Reacher proceden de la tensión sexual no resuelta entre el personaje de Jack y el de Helen (Rosamund Pike), con ese instante paradigmático en el que ella le pide a él que se ponga la camisa al ser incapaz de concentrarse ante la semidesnudez del héroe. Reacher se muestra consciente de su poder de seducción, hasta tal punto que ésta casi se podría considerar otra más de sus armas, haciendo buen uso de ella para encandilar (de manera bastante machista: otro eco de los 70) a la adolescente Sandy (Alexia Fast) y utilizarla para avanzar en su investigación. Todo esto hace que, aunque estemos ante una película de tono principalmente sombrío, nos encontremos esbozando una sonrisa de vez en cuando ante la manera en la que actúa Reacher, lo cual le sienta de maravilla a la cinta para aliviar la tensión acumulada por los espectadores. Otro punto a favor del guión de McQuarrie.

Peleas de la vieja escuela con algunos elementos
de artes marciales.
Quizá os hayáis dado cuenta de que no he hablado del argumento todavía. No voy a hacerlo. Creo que Jack Reacher, como todos los thrillers, se disfruta más cuanto menos se sepa de ella. Así que saltaos lo que queda del párrafo si queréis sorprenderos, porque voy a hablar sobre dos de los villanos. Como el más poderoso nos encontramos con toda una sorpresa, el prestigioso director alemán Werner Herzog coqueteando con una major hollywoodiense para encarnar a un malvado con matices. A sus órdenes está un sanguinario asesino profesional que se encarga del trabajo sucio y será quien le ponga las cosas difíciles a Reacher durante la segunda mitad del metraje. La curiosidad aquí estriba en que está interpretado por el que podría ser el nuevo niño mimado de los estudios, Jai Courtney, ya que este año también le veremos interpretando ni más ni menos que al hijo del mítico John McClane en La Jungla: Un buen día para morir (A good day to die hard. John Moore, 2013). Un premio para el representante del muchacho.

Pese a todas las virtudes de la película (que, confieso, me ha gustado bastante más de lo que esperaba), hay algo que lamentar: el público parece estar más dispuesto a ver una nueva entrega de la saga Misión Imposible que a ver un hipotético Jack Reacher 2, si tenemos en cuenta la diferencia que existe entre lo que recaudó la cuarta parte de las aventuras de Ethan Hunt y lo que ha amasado ésta (unos 150 millones de dólares contando ya mercado internacional... que son 100 millones menos de los que Paramount había previsto ingresar). Quizá el público actual no está por la labor de recuperar un tipo de cine más físico, más visceral y que apela tanto a nuestros instintos primarios (¡peleas! ¡coches! ¡escotes!) como a nuestro intelecto, obligándonos a seguir con atención una trama que, a veces, juega al despiste, aunque no tanto como para desconcertar al espectador activo. Si por mí fuera, el guión de Jack Reacher 2 comenzaría a escribirse ahora mismo. Pero, como ocurre desgraciadamente con casi todo en este mundo, Don Dinero será quien dicte sentencia. 




MOTIVOS PARA VER 'JACK REACHER':
1)Tom Cruise hace totalmente suyo el papel, pese a las diferencias que existen entre sus características físicas y las del Reacher de las novelas (que se parecería más a Dolph Lundgren, por ejemplo).
2)El tira y afloja continuo entre Reacher y Helen, algo que aporta bastante humor a la película. 
3)Los malos merecen morir. Todos. De manera violenta. Sin compasión.
4)El arsenal de one-liners. Un ejemplo: "Voy a matarte a hostias y después me beberé tu sangre en una bota".   
MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)Por decir algo, 130 minutos es una duración algo desproporcionada.


Valoración:

Comentarios

  1. Buena crítica, esta película tengo muchas ganas de verla :)

    Un saludo de Masacrex (Javi)

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    1. Gracias, Javi. Cuando la veas te vuelves a pasar por aquí y me comentas en qué estás de acuerdo y en qué no.

      ¡Un saludo!

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  2. PUES YA TENIA GANAS DE VERLA PERO AHORA CON TU CRITICA TENGO AUN MAS GANAS DE VERLA!!!

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    1. Me encanta que alguna de mis reseñas sirva para llevar a un amigo al cine. Seguro que te gusta, Boris. ;)

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  3. Yo también la he disfrutado mucho en cuanto al tiempo no tuve la sensación de que le sobraran minutos. Este sábado a por Tarantiiinoooooo!!!que ganas!

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    1. Confiesa que a ti lo que más te sorprendió fue ver a Tom Cruise con el pecho-palomo, jejeje. Vale, es broma... Es verdad que hacía tiempo que no disfrutábamos tanto en una sala de cine. ¡Yo también estoy deseando que llegue el sábado para ver la de Tarantiiinooolll!!

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  4. Anda pues te suelo seguir Pedro y no había visto esta entrada hasta que la has puesto en el foro! No sabía si ir a verla, pero la verdad tu crítica me ha enimado bastante!

    Un saludo, JCVDTKD

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    1. La publiqué ayer mismo, Carlos. La película está realmente bien, ya verás. Yo iba con la esperanza de pasar un buen rato simplemente (¡que no es poco!), y al final salí encantado. Superó mis expectativas.

      Un saludo.

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