Django desencadenado (Django unchained. Quentin Tarantino, 2012)


Aunque algunos de sus fans no parezcan darse cuenta, Quentin Tarantino lleva veinte años ofreciéndonos mentiras. Benditas mentiras, eso sí, que vienen a regalarnos un remanso de cinefilia y gozo cada dos o tres temporadas, pero mentiras al fin y al cabo. O, como poco, verdades a medias. Ojo, no estoy acusando a Tarantino de ser un farsante o de reírse de nosotros, pero sí creo que es evidente la distancia que existe entre la parte superficial de su obra y lo que se esconde en el fondo. Es decir, el amigo Quentin se ha especializado en jugar con lo que el espectador espera ver, en empaquetar sus películas como si se adscribieran a un género muy determinado pero olvidándose luego de él o, como mínimo, tomando del mismo solamente algunos de sus rasgos y olvidándose del resto. Su filmografía está llena de películas que parecen una cosa y luego son otra distinta (algo que, después de todo, no nos molesta porque siempre acaba entregando productos fascinantes). Veamos algunos ejemplos: Reservoir Dogs (1992) era un homenaje a las películas de atracos en el que el atraco jamás se veía, Jackie Brown (1997) era un tributo a la Blaxploitation que en realidad escondía una tierna historia de amor crepuscular entre Pam Grier y Robert Forster, Kill Bill Vol. 2 (2004) era una película de artes marciales que tenía más de Western que de EasternMalditos bastardos (2009) surgía del subgénero bélico de hombres en una misión y resultaba que los que menos protagonismo tenían eran precisamente los bastardos del título. Siguiendo la tradición, Django desencadenado parece el Spaghetti-Western de Tarantino pero, en realidad, se trata de la cinta Blaxploitation que no fue Jackie Brown.    

La ración de sangre está servida, aunque recuerdo
que hay mucho más que eso en el cine de Tarantino.
Es fácil despistarse al ver que Tarantino ha utilizado el nombre del protagonista de Django (Íd. Sergio Corbucci, 1966) para titular la película y bautizar al protagonista, que hay un cameo de Franco Nero (el Django original), que suena la música de Luis Bacalov y Ennio Morricone... pero en realidad, Django desencadenado posee un estilo muy alejado de la espectacularidad sucia y árida del Spaghetti-Western, de sus colores rojizos y sus paisajes desérticos. De algún modo, es como si a Tarantino le pesase esa etiqueta y se la quitara de encima tan pronto como puede: tras los créditos iniciales, algún zoom y una escena de saloon (que está, muy significativamente, vacío) el director comienza a filmar la película que de verdad le interesa, una Blaxploitation en la que Jamie Foxx pasa de esclavo a cazarecompensas o pistolero, como Fred Williamson en El sheriff negro (Boss Nigger. Jack Arnold, 1975), La leyenda de Nigger Charley (The legend of Nigger Charley. Martin Goldman, 1972) y su secuela, The Soul of Nigger Charley (Íd. Larry G. Spangler, 1973). A su lado, el Dr. King Schultz (Christoph Waltz) un alemán que (según explica Tarantino en las entrevistas, aunque este hecho no se aclare en la película) ha luchado contra la explotación humana en su país y decide ayudar a Django a rescatar a su esposa, Broomhilda (Kerry Washington), después de haberle utilizado para cumplir un trabajo y de haberle adoptado como pupilo en su oficio de atrapar a proscritos (vivos o... principalmente muertos). Ambos se dirigen a las propiedades de Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), esclavista y terrateniente que cree por completo en la frenología y es asistido por el traidor Stephen (Samuel L. Jackson), a la postre, y como bien ha visto mi amigo Borja González Hoyos, el verdadero villano de la historia.

Calvin Candie, un villano memorable.
Influenciada a partir de la llegada a Candieland por el cine clásico de Hollywood y por producciones televisivas como Norte y Sur (North and South. 1985) en lo que a ampulosidad se refiere, Django desencadenado detiene su ritmo y comienza a evidenciar de manera más intensa las intenciones de Tarantino: a través de los ojos de un alemán y un negro, con tiroteos sanguinolentos, secuencias de humor (brillante es la de ese proto-Ku Klux Klan y sus problemas con las capuchas), Quentin quiere hacer con esta cinta su Obra Maestra sobre Temas Serios como la esclavitud, la segregación racial o la explotación laboral. En ese sentido, Django desencadenado es el largometraje más ambicioso del director y guionista, en tanto que pretende lanzar un mensaje aunque lo haga dentro de este mejunje que parece del Oeste pero que es del Sur, que mezcla baladas italianas con temas actuales de música Rap y que, pese a este arrebato de (relativa) solemnidad, deja caer una idea brillante que denota que, a fin de cuentas, lo que importa es el estilo: Django es el primer Pimp de la historia y su evolución lógica es que, después de convertirse en un hombre libre, lo primero que quiere hacer es chulear (con un traje azul de lo más fardón, según sus entendederas). Así, Django es un ejemplo para los de su raza, sí, pero también un tipo más que cómodo en su papel de leyenda andante, lo cual le viene genial a Jamie Foxx para lucirse cuando el guión le deja. En esto anda el libreto algo descompensado: el personaje de Django es alguien que se pasa la película perdido, fuera de lugar, aprendiendo a ser una nueva persona o, directamente, pretendiendo ser otra, generalmente a la sombra de Schultz. Este detalle está provocando que se tienda a infravalorar el trabajo de Foxx en la película de manera injusta, ya que en realidad él da todo lo que puede dar de sí mismo en un papel que debería haber tenido quizá más protagonismo, así que en todo caso este sería un problema de guión. Aunque también debe resultar difícil brillar al lado de un Christoph Waltz que, pese a repetir casi todos los recursos interpretativos que ya usó como Hans Landa en Malditos bastardos, es capaz de adueñarse de todas las escenas en las que participa (que son casi todas) gracias a su carisma. Sólo Leonardo DiCaprio, en el que podría ser el mejor papel de su carrera, es capaz de hacerle sombra gracias a un personaje tan repugnante como atractivo, totalmente on fire y creíble dentro de su excentricidad.

Aunque con menos minutos en la trama, ni Samuel L.
Jackson ni Kerry Washington desentonan dentro del
apabullante nivel interpretativo que derrocha la película.
Pero ni la mejor interpretación del mundo, ni la secuencia de acción más violenta (que las hay con generosidad), ni la intensidad dramática de algunos de sus momentos álgidos (el flashback en el que Django recuerda cómo maltrataban a Broomhilda) o su sentido del humor pueden tapar el hecho de que Django desencadenado no es, por desgracia, la película redonda que Tarantino parece creer que es. Y esto es culpa del Tarantino guionista y no de su faceta como director. Es conocido que Quentin construye muchos de sus guiones yendo de lo particular a lo general, partiendo de secuencias completas que luego cohesiona con otras lo mejor que puede, integrándolas en una historia hasta dar lugar a un largometraje. Esto, hasta el momento, le ha funcionado bien la mayoría de las veces porque ha manejado subtramas paralelas en casi todas sus películas, multitud de personajes, de puntos de vista y hasta de estilos narrativos (como en el díptico Kill Bill, todo un muestrario de las obsesiones tarantinianas). El problema de Django desencadenado no es que el número de personajes se haya reducido y que la historia sea la más sencilla de las que Tarantino ha presentado hasta el momento, sino que no ha ajustado las dimensiones de su película en consecuencia a todo eso. Aun resultando una cinta más que notable y uno de los mejores motivos que se me ocurren ahora mismo para acercarse al cine más próximo, Django desencadenado acusa demasiado un exceso de duración completamente injustificado, provocado seguramente por ese método que utiliza Tarantino para escribir sus guiones y, también hay que decirlo, por la falta de alguien con las narices para decirle a Quentin que quizá se esté pasando de la raya, que posiblemente alguna escena podría ser más breve (tendría que ver la película de nuevo para saber exactamente cuáles se podrían recortar, pero así a bote pronto recuerdo que toda la parte en Candieland se me hizo un poco cuesta arriba, pese al show que se monta DiCaprio) y que, tal y como ha quedado el montaje final, da la sensación de que le cuesta cerrar la historia y que por eso parece que tiene dos o tres finales. Así, Django desencadenado no se puede considerar una película perfecta, pero sí casi perfecta. Y ahí está el truco: pese a sus puntuales taras, cada nuevo título de Tarantino nos resulta interesante por sí mismo, pero también porque estimula nuestra imaginación y nos hace salivar al pensar en qué podría ser lo próximo que salga de su cabezón. Y así, película tras película, con todas sus irregularidades, el tipo nos ha convertido en adictos. Y su cine es una droga de la que uno no quiere desengancharse.




MOTIVOS PARA VER 'DJANGO DESENCADENADO':
1)La química entre Jamie Foxx y Christoph Waltz.
2)El papel de Leonardo DiCaprio es seguramente el mejor que ha hecho hasta el momento. 
3)Las secuencias de acción son de las más potentes que ha filmado Tarantino.
4)La manera en la que Tarantino introduce su peculiar sentido del humor dentro de una historia que adquiere tintes bastante serios en otros momentos.   
MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)Da la sensación de que el guión se podría haber pulido bastante más y que, en consecuencia, la duración se le ha ido de las manos al director.


Valoración:

Comentarios

  1. Tenía muchas ganas de leer tu crítica. Muy muy de acuerdo en todo.
    Enhorabuena (por la crítica, no por estar de acuerdo conmigo, jeje).

    Rui

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    1. Gracias, Rui. Estar de acuerdo contigo también es motivo de alegría. Te considero un tío cabal.

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  2. Decía en Facebook que su artículo es fantástico y estoy con él en todo.
    Se me deja en el tintero a Samuel L.Jackson, que me parece el acierto más importante de una película que va bien servida de chicha por todas partes.
    Aquí, como en todo lo que hace Tarantino desde Kill Bill 2, se mezcla su interés por jugar con las expectativas del público (y no hablo de los trailers o afirmaciones pre-estreno, que también) y la construcción de mitos y héroes mediante el pulp, con profundos apuntes sobre diversos temas. Inglorius Basterds ya andaba (puede que mejor que Django) en esos terrenos, pero es con Death Proof con la que puso el muro de contención antifans locazas, esos que adoraban le adoraban pero que a estas alturas está claro que no sabían a santo de qué.

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    1. Gracias, Borja. Me he permitido añadir lo de Samuel L. Jackson a la reseña. Y es verdad: al fin y al cabo, si hay un villano en la historia, alguien con quien Django ajusta las cuentas al final, ese es Jackson.

      La de los Bastardos me pareció más redonda que ésta, aunque estoy de acuerdo en que cada vez se lo pone más difícil a sus fans y en ese sentido sigue siendo una progresión en la dirección correcta.

      Espero que con el tiempo esos "antifans locazas" acaben desapareciendo del todo y elijan a otro a quien idolatrar y que les dé lo que ellos esperan. Lo que no saben, y es lo que digo en el artículo, es que parte de la gracia de Tarantino siempre ha sido justamente eso: encontrarte con algo distinto a lo que esperabas, la mayoría de las veces para bien.

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  3. Gran reseña Pedro. Estoy sobre todo de acuerdo en lo que Tarantino siempre huye (termina siendo un homenaje más que superficial) de los subgéneros que en apariencia va a homenajear: por eso dinamita tantas expectativas puestas desde el aviso que iba a hacer una blaxploitation con 'Jackie Brown' y, como bien apuntas, luego nada de nada. En 'Django...' yo también veo poco spaguetti, más allá de una estruc­tura dila­tada que gus­taba en el Ser­gio Leone de los metra­jes exten­sos y la épica de per­so­naje in cres­cendo. A mi me evocó más bien al western norteamericano de los 70: Siegel, Pollack, Altman, Roy Hill, Eastwood, algo de Peckinpah, algo de Fuller, algo de Raíces y Kunta Kinte , algo del Mandingo de Fleischer... Y lo del Ku-Klux-Klan es como si los Monty Python hubiesen hecho un sketch-gag con El nacimiento de una nación. Me ha encantado ese final del artículo... La analogía con la droga y el cine de 'Kiu ti'

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    1. Gracias, Migue. Lo del homenajear superficialmente a los subgéneros me parece tan evidente que no sé cómo los espectadores medios no se dan cuenta más a menudo. Lo peor de todo es que estos espectadores medios se quedan con que una película Blaxploitation es Jackie Brown y que un Spaghetti Western es Django desencadenado. Y no, claro que no. Le tengo mucha manía a esos fans que piensan que Tarantino ha inventado el cine, por así decirlo. Y esto lo digo desde la admiración a Tarantino, que conste.

      Muy bueno lo de los Monty Python. La verdad es que ahora que lo dices, sí que podría ser un gag suyo.

      Un saludo.

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    2. Pues sí, me alegra encontrar a alguien que lo vea tan claro. Me está doliendo (por decirlo de algún modo) leer tanta reseña que cataloga a lo que ha hecho Tarantino en 'Django...' como Spaghetti Western, o peor aún, un homenaje al 'Django' de Corbucci (¿¿¿¿¿) y con eso queda despachada la reseña.

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    3. Sí, o que es un remake del 'Django' de Corbucci. No sé, yo tampoco es que sea un espectador muy experto en westerns (ni mediterráneos ni estadounidenses), más bien he visto lo justo, pero creo que viendo la película queda bastante claro que lo del Spaghetti es una referencia muy superficial y que luego la película no tiene mucho de ello. Pero bueno, allá cada uno con su manera de ver las cosas.

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    4. Inglorius Basterds es más Spaguetti que Django, no hace falta irse muy lejos.
      Pedro, mucho me temo que Nolan ha destronado a Tarantino.

      Le decía a Miguel en Facebook, que muy bien vistas las evocaciones a ese cine, y que a mi me ha venido la cabeza al leerlo el tono de Los vividores de Altman. Como un eco, pero ahí está.

      En mi caso, me resulta fácil ver que no hay tanto Spaguetti (que algo lo controlo) y no tanto el Blaxploitation, del que conozco muy poco. Es por esto que me ha costado un poco entrar en Django, pero la película crece enormemente en el recuerdo. Mucho.

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    5. Y creo que me toca repasar la filmo de este hombre. No conecto demasiado (o no conectaba) con todo lo anterior a Kill Bill 2, pero de eso hace ya demasiado tiempo. Recuerdo tenerle una tirria profunda a sus fans y eso me hizo, posiblemente, no ver cosas que ya estaban ahí y que ahora me fascinan.
      A mi parecer, Death Proof, Inglorius Basterds y Django son un triplete de sacarse el pito al aire. Un juego al que me presto con supo placer y que no me canso de ver y desgranar. Pero la época de petarlo con los trajes negros, los diálogos interminables, la violencia y las gafas de sol se me cruzó de mala manera. Y estoy seguro de que ahí hay mandanga que cortar.
      Empezaré con Jackie Brown, que fue la primera en dejar indiferente al respetable y eso siempre es buena señal.

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    6. Exacto, Borja, 'Inglorious Basterds' sí tiene más de Spaghetti. De hecho, cuando me enteré de que estaba preparando 'Django unchained', mi primera reacción fue pensar "Si 'Inglorious Basterds' ya era un Spaghetti, ¿qué será 'Django unchained'?

      Me parece estupendo que le des una nueva oportunidad a sus cuatro primeras películas. Yo he vuelto a ver hace poco las tres primeras con Bea. 'Reservoir Dogs' tiene un ritmazo y una utilización del espacio acojonante. El guión funciona como un tiro, ya verás. 'Pulp Fiction' no ha envejecido demasiado bien, como bien dijo alguien hace poco en twitter, creo que Vigalondo. Es curioso que la película que le lanzó al estrellato sea la que ahora mismo me resulta más artificial, supongo que porque en su momento nos sorprendió a todos ese estilo y hoy en día ya estamos saturados del mismo. 'Jackie Brown', como me ocurrió cuando la vi en cines, me sigue pareciendo una maravilla. En su momento me cabreé mucho, porque a mí era la que más me gustaba de las tres y veía que todo el mundo la ponía a parir. No me las quiero dar de haberme adelantado ni nada de eso, pero desde el primer momento, desde ese plano secuencia con Pam Grier y la canción "Across 110th Street" de Bobby Womack ya me atrapó. Lo que menos me agrada de esa cinta son las conexiones obligadas con su público (obligatorias entonces), pero la historia entre Grier y Robert Forster es cojonuda.

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    7. Esas conexiones obligadas con su público, creo yo, las dinamitó con Death Proof. Puede que por eso sea mi favorita (de corazón, luego a mi parecer Basterds es la mejor).
      No me veo capaz de ver Pulp Fiction de nuevo, juro que no. Pero Jackie Brown cae esta noche. Y si, en mi mente tiene muchos de esos guiños que parecían obligados en su cine. Me alegro de que ahora la seña de identidad sea hacer señuelo con la izquierda y abofetear con la derecha.

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    8. Jajaja, muy bueno eso último. Eso justo lo usaba Jet Li en 'El beso del dragón'.

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  4. Bueno, ya veo que llego tarde aquí y ya no puedo decir eso de que Bastards era el verdadero western; ya lo habéis dicho vosotros.
    Hace mucho que no veo pulp fiction entera, pero soy incapaz de no ver unas cuantas escenas como mínimo si me la encuentro por ahí en algún canal de televisión. No creo que haya envejecido mal, sino que se ha explotado demasiado, hasta el punto de que se ha convertido -probablemente- en una de esas películas que dan pereza porque, por una cosa u otra, sientes que conoces al dedillo aunque no la hayas visto (se me ocurre Casablanca como ejemplo, aunque los habrá más claros, pero estoy algo espeso, perdón). Eso, sumado a que ha sido copiada hasta la saciedad, hacen que tal vez se mire con cierta desgana.
    Reservoir tiene un ritmo brutal. Ya estás tardando, Borja. Además, así te enterarás de qué va Like a virgin.
    Y de Jackie Brown, curiosamente lo que más recuerdo es el plano secuencia de los créditos... Pero recuerdo que me enfadó en su momento porque en aquella época, para un púber como yo, sentía que se estaba desaprovechando a Robert deNiro (lo que no entendía era que se desaprovechaba a sí mismo, como ha hecho a lo largo de... no sé... los últimos quince o veinte años?).
    Y para terminar, yo también creo que Django gana en la memoria, aunque algo me dice que sus errores también ganarán con un segundo visionado...

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    1. Cierto, Rui, quizá no es que haya envejecido mal, sino justo eso que dices, que se ha explotado tanto que en cierta manera da pereza volver a verla. A mí me sigue gustando mucho, que conste, pero sí es cierto que a la hora de revisar la filmografía de Quentin es el título que más pereza me da. Puede ser también que porque fue el que más vi en su día.

      Lo de Robert De Niro me ha hecho gracia. Cuando éramos jóvenes pensábamos que De Niro seguía siendo el mejor actor de todos los tiempos, cuando ya en ese momento el tipo se dedicaba a pasárselo bien y a recoger el cheque para pagarse el festival de Tribecca. Claro que eso entonces no lo sabíamos.

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  5. Coincido en mucho de lo que habéis expuesto desde ayer :))) Por ejemplo:

    - El tema de 'Los vividores' que menciona Borja: es exactamente la película en la que estaba pensando cuando mencioné a Altman. Al igual que 'Jeremiah Johnson' cuando cito a Pollack. Son simples evocaciones, matices que te recuerdan: cuando suena el 'I got a name' de Jim Croce en 'Django...' y salen esos paisajes lánguidos, nevados,... recordé a Redford de aventura por la nieve.

    - Pedro ¡jooo tío! Lo que has escrito respecto a 'Jackie Brown' lo hubiese dicho (o sentido) tal cual. Como recopilación musical me parece la mejor de todas las "bandas sonoras" de pelis de Tarantino, y ese temazo de Womack buffffff

    - También hice últimamente un repaso a la filmografia de tito Quentin y empecé con aquella que en su momento me dejó un poco 'picuet': 'Death Proof'. La volví a ver la semana pasada, cambió totalmente mi parecer y casi, casi, casi estoy al 100% de acuerdo con Borja: todavía no me atrevo a decir que sea su mejor película, pero si que la pondría en el puesto 2 ó 3.

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    1. Creo que no he visto 'Los vividores', y la de 'Jeremiah Johnson' sí, pero hace la tira de tiempo. Pero creo que de ahí me vendrían esos recuerdos de un western con paisajes nevados mientras veía 'Django desencadenado'.

      La BSO de 'Jackie Brown' es la mejor, efectivamente. Es una colección de música estupenda en la que me sobra quizá la canción de Foxy Brown, y eso que me gusta el rap.

      Lo de 'Death Proof' es curioso: creo que gusta más a los fans que al propio Tarantino...

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  6. Ya la he visto POR FIN!! (El señor P. J. es testigo de ello, je je). Poco a lo q añadir en el artículo y en lo dicho en los comentarios. Exactamente para mí, Tarantino a hecho un mix de generos como suele hacer el hombre y lo clava. Esto yo lo llamaría Spaguetti-Blax-Southern-explotation (guau). Y tb coincido en q el veradero villano, el final boss es nuestro amigo "motherfucker" Jackson. Fue un gran acierto: dos antagonistas en sus formas de vivir (q han existido en todo tipo de esclavitud), uno siendo complice de las maldades del amo, cruel con los de su propia raza, ganando status y confort haciendo lo q debe hacer "un negro bueno" y el otro un hombre libre, rebelde q no le besa los pies a nadie y q se cargará a todo explotador q se ponga por delante (y si son blanquitos mejor). M encantó sin duda.

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    1. Doy fe, doy fe. Aunque no te vi en la sala. Puedes haberme engañado y haber ido a ver cualquier otra, pero bueno, voy a fiarme de ti, jeje.

      Muy acertada tu definición, incluyendo el "guau" entre paréntesis. Eso es realmente 'Django unchained'.

      Me gustaría que Tarantino hiciera algún día una película que no fuera un homenaje a nada, que no partiera de ningún género concreto, o que aceptara alguna obra de encargo (tipo James Bond), a ver cómo se desenvuelve.

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  7. La vi cuando se estreno esta la historia a pesar de tratarse de una película que refleja un tema fuerte como lo es la esclavitud , me gusto la cinta de Quentin Tarantino Django Unchaine, aunque maneja muchas escenas cargadas de sangre, de disparos y de pelas que deja cierta moraleja sobre estos temas polémicos.

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