Perros del desierto (Francisco Serrano. Alegoría, Colección Memento Mori, 2012)



Mientras que Nigromancia en el reformatorio femenino era un libro que apelaba a los instintos más primarios de los consumidores de subcultura (la acción salvaje, la violencia explícita, el erotismo, los guiños a cómics o películas...), escrito con un lenguaje directo y a veces casi coloquial que le sentaba de maravilla y que denotaba la trayectoria como guionista de su autor, John Tones, la otra referencia que hasta el momento ha sido editada por la colección Memento Mori, Perros del desierto, de Francisco Serrano, juega en una liga distinta: pese a enmarcarse también en unos parámetros reconociblemente pop y ajustarse a unos requisitos genéricos muy claros, el western polvoriento y la ciencia-ficción anticipativa, además de proponerse una novela de evasión pura y dura, Perros del desierto pretende hacer literatura... y lo consigue de manera natural, nada artificiosa.

Ambientada en un planeta indeterminado, muchos años en el futuro, Perros del desierto narra la odisea del sargento de policía Raimundo Cruz, quien debe proteger a la ecóloga Claire To mientras realiza una misión de exploración e inventariado de varias estaciones climatológicas situadas allí. Lo que aparentemente sería un trabajo sencillo se convertirá en un infierno cuando los protagonistas se adentren en el desierto y tengan que hacer frente a varias amenazas: las brutales e inmisericordes condiciones ambientales del planeta, las apariciones repentinas de unos perros mutantes y asesinos, un grupo de renegados locos llamados "alucineros" y, sobre todo, la extraña figura de alguien a quien llaman "El hombre del desierto" y que supuestamente tiene poderes mágicos.

Como ven, un argumento que no da respiro al lector y que podría servir como base para una trepidante adaptación cinematográfica (cuyo único referente patrio sería el Atolladero que Óscar Aibar dirigió en 1995 y que pasó con más pena que gloria) pero que, además, y como apuntaba unas líneas más arriba, está narrado con una exquisitez formal que dispara hasta el infinito el placer que supone leer la novela. No sólo es breve y va directa al grano, sino que además está escrita con un estilo culto que trasciende los límites en principio autoimpuestos dentro de una colección que pretende homenajear a la literatura pulp. Incluso se permite saltarse las normas e integrar los diálogos dentro de la narración, sin separarlos por guiones o comillas, en lo que ya es un rasgo propio del autor. Y es así como, inesperadamente, Perros del desierto deja a un lado su condición de presunto trabajo apresurado y barato para transformarse en arte.
     

MOTIVOS PARA LEER 'PERROS DEL DESIERTO':
1)La fuerza arrolladora de su protagonista principal. 
2)Trasciende los límites del pulp para convertirse en literatura. 
3)La comunión perfecta entre los géneros del western y la ciencia-ficción, para nada forzada. 
4)Crea su propia mitología.
5)Hace soñar con una adaptación al cine que podría ser muy potente.


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