Nigromancia en el reformatorio femenino (John Tones. Alegoría, Colección Memento Mori, 2012)



Cuando uno abre este librito por la primera página y comienza a leer, de inmediato se ve abrumado por la fuerza arrolladora con la que arranca la historia, por la falta de pudor con la que está escrita, por su concreción, su urgencia, su necesidad de ir al grano y dejar a un lado las presentaciones dilatadas: en Nigromancia en el reformatorio femenino los personajes se nos descubren literalmente desnudos y sangrando, las hostias y el sexo están presentes desde el primer momento y todo hace honor a la portada que David Güell ha creado para la ocasión, así como al cúmulo de referencias que John Tones manejó durante la concepción de la novela y que plasmó en el interesantísimo Tumblr Witches & Bitches. Y, por supuesto, se ajusta a la honestidad de su título, que supone tanto un resumen como una declaración de intenciones.

Conozco al autor desde hace años, primero al Pedro Berruezo que escribía libros sobre cine, luego al John Tones que creó El Focoblog y finalmente a la persona que se escondía detrás de todo ello. Y creo que lo mejor que puedo decir sobre Nigromancia en el reformatorio femenino, y quienes conozcan a Tones me entenderán perfectamente, es que la novela es todo lo que uno podría esperar de su responsable e incluso más. Es decir, uno cuenta de antemano con que la narración va a tener la fuerza del punk, con que va a ser dura pero, al mismo tiempo, va a estar escrita con el buen gusto y la inteligencia a los que Tones nos tiene acostumbrados. Eso no es ninguna sorpresa e incluso hubiera supuesto una importante decepción si, a estas alturas, hubiésemos descubierto que el tipo que tanto y tan bien ha sabido desgranar la mecánica de cientos de películas y videojuegos no se mostrase capaz de poner en pie su propia ficción. Pero afortunadamente no ha sido así, sino que esta segunda referencia de la colección Memento Mori viene a confirmar que John Tones no lleva tres décadas asimilando cultura pop en balde, sino que todo lo que ha consumido hasta ahora le ha llevado a vomitar una novela repleta de referencias no explícitas pero sí obvias (de las que habló muy bien Absence en este texto), de estímulos que apuntan tanto a nuestro bajo vientre como a los lugares más recónditos y tenebrosos de nuestra psique, de acción, viscosidad, suspense, arquitectura enfermiza, sexo y, en definitiva, de casi todas las cosas que merecen la pena en esta vida.

La sorpresa está en algo que seguramente ha cogido desprevenido hasta al propio Tones y que me consta que fue uno de los aspectos que más le costó tratar mientras escribía: quizá porque esta era una parte de su personalidad que no conocía ni él mismo, a muchos nos ha asombrado el buen gusto y la delicadeza con los que ha tratado algunos puntos esenciales de la historia que, en manos de otros, o en manos del propio Tones que cantó lo de Follar hasta echar la pota, podrían haber caído en la pornografía más ramplona. Las chicas que han felicitado a Tones por su elegancia y verosimilitud a la hora de plasmar una escena de sexo lésbico no pueden estar equivocadas...

Como única pega, muy menor, eso sí, tendría que mencionar que los pasajes en los que las internas del reformatorio caen en alucinaciones stendhalianas resultan algo farragosos por momentos y que detienen el ritmo imparable del resto de la narración. Pero, como decía, es un mal menor dentro de una obra contundente, rápida y tan salvaje que nunca podría ser llevada al cine sin hacer cambios sustanciales.

Mi más sincera enhorabuena a Tones y mi absoluto agradecimiento a Alberto Haj-Saleh por haber sido el artífice de esta apetitosa colección que ha arrancado con este trabajo y con Perros del desierto, de Francisco Serrano (próximamente en Retumbarama!).     

MOTIVOS PARA LEER 'NIGROMANCIA EN EL REFORMATORIO FEMENINO':
1)Cumple las expectativas de lo que debería ser "la primera novela de John Tones". 
2)Una absoluta falta de autocensura a la hora de abordar situaciones realmente extremas. 
3)Es rápida e intensa, como los videojuegos que más le gustan a su autor. 
4)El contraste que se crea entre la delicadeza de algunos fragmentos y la agresividad de otros.

MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)Ciertos instantes en los que la historia se detiene demasiado en describir sensaciones alucinatorias y que, en realidad, no aportan demasiado al devenir de la trama.

Valoración:

Comentarios

  1. Su texto hace que me emocione. Mi texto hace que se emocione. Viva este tipo de feedback. :)

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  2. Los episodios alucinatorios son en realidad la señal de que un nuevo rapto está por ocurrir.

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  3. Entiendo que los episodios alucinatorios cumplen una función. Quizá, la más importante es la que me ha comentado el propio Tones: servir como interludio entre los fragmentos más intensos de la novela, funcionando a modo de respiro.

    En realidad no es algo que me moleste demasiado, es simplemente que, dentro de lo mucho que me ha gustado "Nigromancia en el reformatorio femenino", esa es la parte que menos satisfecho me ha dejado. Simplemente eso.

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  4. Pulp del bueno y a precio magnifico!! Esta tarde cae, gracias por la reseña PJ!!

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    1. ¡De nada, Al! Me gusta saber que mi reseña no ha caído en saco roto.

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