Una casa de locos (L'auberge espagnole. Cédric Klapisch, 2002)




Bucear entre los cajones de saldos de los videoclubs se ha convertido, en tiempos de crisis, en algo más que una costumbre: por un euro o incluso menos, uno puede llevarse a casa para siempre títulos que ha dejado escapar, a los que no prestó la atención necesaria en su día o por los que no pagaría el precio estándar sin que le pueda más el temor de correr un riesgo innecesario que la vocación de descubrir una joya oculta. Animado por el recuerdo de alguna crítica positiva leída hace años y, por qué no decirlo, por aumentar mi videoteca con algo en lo que no hubiera hostias y/o sangre y que pudiese ver tranquilamente con mi pareja una tarde de domingo, decidí adquirir el DVD de segunda mano de Una casa de locos por menos de la mitad de lo que cuesta un café, cincuenta céntimos. Y debo decir que, aunque no es el tipo de cine que suelo consumir, su visionado me resultó de lo más agradable e incluso me despertó cierto interés por ver su secuela, Las muñecas rusas (Les poupées russes. Cédric Klapisch, 2005).

Una casa de locos nara la historia de Xavier (Romain Duris), un joven francés estudiante de económicas que decide aprovechar una beca Erasmus para pasar su último año de universidad en Barcelona y tener la oportunidad de aprender español (curiosa elección geográfica para aprender nuestro idioma, por cierto). Allí coincide en el mismo piso con varios estudiantes europeos provenientes de distintos puntos geográficos, un grupo heterogéneo con los que aprenderá más cosas sobre la vida que en clase... algo que cualquiera que haya estudiado un tiempo en el extranjero sabe que es lo más habitual.

La película de Kapisch se ha convertido, casi desde el mismo momento de su estreno, en una cinta de culto para todos los que se han beneficiado de la beca Erasmus o que, de algún modo u otro, han pasado un tiempo en otro país para, ejem, estudiar. Porque al final, lo que cuenta es la experiencia vital más que la académica (y con vital me refiero a experiencias de todo tipo, que no llaman a la beca "Orgasmus" por nada...), algo que recoge muy bien la película siguiendo las fases por las que pasa todo Erasmus: sensación de excitación ante la posibilidad de escaparse de casa, miedo a perder lo que se ha dejado atrás, desconcierto generalizado ante un nuevo hogar y un nuevo idioma, la satisfacción de conocer a gente muy diferente a la que habías tratado hasta entonces y, finalmente, el descubrimiento de nuevas facetas de tu personalidad que no te esperabas encontrar y que marcarán el resto de tu vida. El viaje de Xavier no es sólo el que hace en avión de un país a otro, sino el que realiza el joven lleno de ilusiones y resignado a los planes lógicos de futuro hacia un nuevo estado mental y sentimental, en el que se libera de todo tipo de ataduras para abrazar una libertad que pensaba que no existía.

Aplaudo la decisión de Klapisch de terminar su largometraje con una huida que es también un encuentro, una escapada hacia delante, hacia un futuro inesperado pero siempre anhelado por el protagonista. La película tiene varios momentos álgidos como este, incluyendo el episodio cómico en el que los protagonistas tratan de evitar que el novio de una de sus compañeras sorprenda a ésta en la cama con su amante, la sugerente secuencia en la que Isabelle (Cécile De France), lesbiana convencida, le enseña a Xavier a seducir a una mujer, o los inevitables escarceos fiesteros por la Ciudad Condal. Lamentablemente, el conjunto funciona a trompicones, avanzando gracias a estas partes más logradas y quedándose estancado en otros tramos en los que la película no parece encontrar ningún tono definitivo, oscilando bruscamente entre el drama y la comedia a lo largo de sus excesivas dos horas de duración. Pese a esto último, Una casa de locos es una cinta ligera y agradable de ver, considerablemente recomendable. Eso sí, ni se os ocurra verla doblada: no es que el doblaje sea bueno o malo, es que, directamente, la película no tiene sentido si se escucha en un único idioma. 




MOTIVOS PARA VER 'UNA CASA DE LOCOS':
1)La frescura de su reparto. 
2)Esa carrera final que, salvando todas las distancias del mundo, recuerda a la de 'Los 400 golpes'. 
3)Los momentos de pura comedia. 

MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)Verla doblada es un crimen, ya que se pierde buena parte del sentido de la película.
2)Su exceso de duración, especialmente teniendo en cuenta que el argumento no requiere tantos minutos para desarrollarse.

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