RoboCop (RoboCop. Paul Verhoeven, 1987)




Los fans de RoboCop andan revolucionados en las últimas semanas por culpa de unas fotografías que están circulando por la red del remake dirigido por José Pahilha. Es cierto que recuerda más a un G.I. Joe o a cualquiera de los prototipos de Iron Man que al robot policía creado por Rob Bottin en 1987, pero concedámosle el beneficio de la duda y confiemos en que la película no será el desastre que muchos pronostican. Sea como fuere, lo que sí es cierto es que RoboCop no necesitaba ninguna actualización, ya que la cinta original de Paul Verhoeven sigue siendo plenamente válida hoy en día y, de hecho, teniendo en cuenta las políticas actuales de las productoras de Hollywood de hacer que todo sea más digerible para el público menor de edad, parece prácticamente imposible que el remake pueda superar al original en términos de violencia, contundencia y comentario crítico. Y eso que ni el propio Verhoeven confiaba en el material que tenía entre manos...

Se cuenta que el guión de Edward Neumeier y Michael Miner fue pasando de un despacho a otro, siendo rechazado por varios directores de Hollywood continuamente, que consideraban el punto de partida poco menos que estúpido. Ni siquiera Paul Verhoeven, cuando Orion le hizo llegar el guión, supo en un principio que tenía en su poder un material tan potente: su reacción al leer las primeras páginas fue arrojar el libreto directamente a la basura, pensando que lo del policía convertido en robot no daría para más que una película de Serie B con disparos, malos diálogos y poco interés artístico. Fue su esposa la que le convenció para que terminara de leer el guión, ya que ella sí lo había hecho y había descubierto en él varios elementos satíricos a los que su esposo sabría sacar provecho. De este modo, la historia del cine fantástico le debe a la esposa de Paul Verhoeven uno de sus mayores logros.

El director holandés, que venía de hacer Los señores del acero (Flesh+Blood. 1985), co-producción entre Estados Unidos, España y Holanda, buscaba probar suerte en Hollywood y, a priori, RoboCop no parecía la elección más obvia para continuar el peculiar estilo que llevaba desarrollando dos décadas en su país natal. Sin embargo, con la perspectiva que nos dan los años transcurridos desde su estreno, RoboCop se convirtió en el ejemplo perfecto de lo que daría de sí la carrera de Verhoeven en Hollywood gracias a un puñado de constantes que se harían marca de fábrica: violencia explícita mostrada en primer plano y con una contundencia pocas veces vista en pantalla grande (potenciada todavía más en el montaje del director visto años después en DVD); una visión crítica de los medios de comunicación y las grandes corporaciones, aliados para tener controlada a la población (idea representada con la intromisión de anuncios publicitarios ficticios que descolocaban al espectador y tiraban dardos envenenados a instituciones como el gobierno o el ejército); y un humor oscuro y soterrado que se colaba en mitad de las secuencias de acción o incluso en el desenlace, como cuando Murphy (Peter Weller), el policía fallecido y devuelto a la vida por la OCP reconvertido en superpolicía, le dice a su compañera Lewis (Nancy Allen), después de que haya sido herida, "Tranquila, te arreglarán. Ellos lo arreglan todo".

Vista hoy, y atendiendo a otros asuntos más importantes que al hecho de que a Robo le saliera una pistola de la pierna (elemento que, para los críos de la época, era el epítome de lo guay), sorprende todavía la capacidad que tiene la secuencia del asesinato de Murphy para removernos por dentro y dejarnos con la boca abierta, tanto por la fuerza arrolladora y la explicitud de las imágenes que la conforman como por la eficacia con la que está montada. También resulta inesperado darse cuenta de que lo peor de la película, o acaso su punto menos interesante, reside en sus escenas de acción pura y dura, especialmente aquella que transcurre en una fábrica de cocaína. No es que estén especialmente mal filmadas, ni mucho menos, pero no son ni de lejos el elemento más interesante de RoboCop, sino que más bien parecen concesiones que Verhoeven debe hacer al público al que, en principio, la cinta iba dirigida. Por contra, existen otros momentos en el largometraje que se acercan algo a lo reflexivo y actúan de manera más intensa sobre la conciencia de los espectadores: es digno de mención el instante en el que Murphy, ya convertido en RoboCop, vuelve a su antiguo hogar y descubre que está en venta y que en él ya no hay casi nada de lo que fue su vida anterior, sólo recuerdos que la OCP no ha podido borrar de su memoria y que le asaltan golpeándole más duro que cualquier proyectil lanzado por los villanos.

Y es que, en el fondo, aunque las formas no nos lo dejaran ver en su momento, lo que nos atrapa de la película no es el traje de RoboCop, ni las armas, ni los efectos especiales, ni el curioso plantel de villanos... No, lo que de verdad nos conmueve es el sufrimiento de Alex J. Murphy, un tipo que en su primer día de trabajo en Detroit es acribillado a balazos por un grupo de delincuentes habituales, cuyo cuerpo pasa a ser propiedad de una corporación dedicada a crear el arma definitiva y cuya mente se resiste a abandonar del todo la persona que fue un día, un padre de familia que quería impresionar a su hijo haciendo malabares con el revolver, que amaba a su esposa y que se encuentra de repente solo, perdido en un entorno hostil y con sus creadores buscando su muerte. Es este sufrimiento del héroe la mayor diferencia que existe entre el RoboCop de Verhoeven y sus secuelas: RoboCop 2 (Irvin Kershner. 1990), que ahondaba en el tema de la sociedad distópica y estaba basada en una historia de Frank Miller, y RoboCop 3 (Fred Dekker, 1993), que se entregaba definitivamente al espectáculo para todos los públicos. Y es ese sufrimiento, ese síndrome de Monstruo de Frankenstein, el que hace que la película de 1987 nos siga emocionando y que sintamos lástima por lo que en manos de otros sería simplemente la figura de un superhéroe. 




MOTIVOS PARA VER 'ROBOCOP':
1)La dignidad con la que ha envejecido. 
2)Su falta de reparos a la hora de mostrar la violencia en primer plano. 
3)Su capacidad para convertir el concepto aparentemente pueril de "parte hombre, parte máquina, todo policía" en un ejercicio de subversión.
4)El diseño de RoboCop.
5)Peter Weller desarrolla un trabajo ejemplar pese a que sólo se le ven los labios durante casi todo el metraje.  


Comentarios

  1. Para leer en sesión doble con aquel "Pegado a mis retinas".
    Robocop es de esas películas que ves a lo largo de tu vida, sin parar, y te dejan un recuerdo maravilloso. Luego la ves de nuevo y te sorprende, otra vez.
    Y luego está Starship troopers, esa maravilla.

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    1. Cuando escribí aquel post ni siquiera me atrevía a escribir una reseña de la película, de tanto respeto que me provoca. Pero bueno, los miedos están para superarlos.

      Starship Troopers se merece un revisionado, sí señor, y quizá las secuelas directas a DVD, que no sé cómo estarán.

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    2. Por el espiritu del Cesar! Existe gente q habla bien de Starship Troopers! Ya me sentia como peregrino en el desierto, snif

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    3. Pues claro, Al, es que Starship Troopers está muy bien, y forma, junto a Robocop y a Desafío total, una tríada de hitos no sólo en la carrera de Verhoeven, sino en la ciencia-ficción norteamericana de los 80/90.

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  2. Han pasado un montón de años del estreno de Robocop y aún se me ponen los pelos como escarpias con la escena de cuando lo acribillan siendo Murphy. La música del trailer? Curioso. Un saludo.

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    1. Si algún día nos deja de poner los pelos como escarpias esa escena es que estaremos muertos.

      Lo de la música del tráiler es bien curioso, sí. Los de Orion no tenían lista todavía la de RoboCop y tiraron de la de Terminator... y queda hasta bien.

      Un saludo.

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  3. Robocop es una de mis pelis cabeceras de mi lista de obras CI-FI. Aunq sean mediocres podrias reseñar las secuelas. Robocop 2, creo recordar, tenia algun punto bastante paródico: por ejemplo, cuando en una reunión de accionistas de la OCP piden q se modifique la mente de Robocop para hacerlo mas amable para los niños, que vaya a cantar con los boyscouts, etc (parecia un vaticinio del destrozo que ya seria la 3)

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    1. La segunda parte hace siglos que no la veo, quizá porque la impresión que me dejó la primera vez que la vi no fue muy positiva que digamos, y quizá también porque no sabía pillar en ese momento todos esos puntos paródicos que comentas. Quiero decir, ya era lo suficientemente mayor como para notar que había algo de cachondeo intencionado, pero no lo bastante como para entenderlo del todo bien. En cuanto a la 3, pues al contrario, cuando la vi a los 14 años me encantó. Joder, ¡RoboCop volaba! ¡Y el malo era una especie de cyborg samurai! Por eso, ahora mismo siento curiosidad por reencontrarme con la segunda parte y algo de miedo al revisar la tercera. Pero estaría bien reseñarlas, tienes razón.

      Un saludo.

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  4. Yo sé que a todos los fanáticos esto les parecerá una tontería, pero me quedé pegada a este Robocop (Peter Weller) por sus inconfundibles labios, lo único que podía vérsele al principio...de suspiro, muy besable...Sorry pero la película definitivamente tuvo su encanto muy aparte del xq me enganché

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  5. Yo sé que a todos los fanáticos esto les parecerá una tontería, pero me quedé pegada a este Robocop (Peter Weller) por sus inconfundibles labios, lo único que podía vérsele al principio...de suspiro, muy besable...Sorry pero la película definitivamente tuvo su encanto muy aparte del xq me enganché

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