Looper (Looper. Rian Johnson, 2012)




En un momento clave de Looper, el personaje interpretado por Bruce Willis le dice al encarnado por Joseph Gordon-Levitt (que, en realidad, son el mismo) algo así como que no va a discutir con él sobre los viajes temporales, que no se va a poner a "hacer diagramas y toda esa mierda" porque en realidad "todo eso no tiene importancia" y que a él lo único que le preocupa es salvar a la mujer de la que estaba enamorado y que ha sido liquidada. Es un buen resumen de las intenciones de Rian Johnson a la hora de encarar esta propuesta: los elementos de relevancia en la película son los emocionales, sirviéndose de la ciencia-ficción como marco para desarrollar una historia en la que los sentimientos y las pulsiones de los personajes tienen mucha más importancia que las teorías científicas e incluso que la acción. Esto explica la virulenta reacción de muchos fans de Bruce Willis, que quizá esperaban algo en la línea de las muy disfrutables Los sustitutos (Surrogates. Jonathan Mostow, 2009) o El Quinto Elemento (The Fifth Element. Luc Besson, 1997), y que no han visto sus expectativas cumplidas al darse cuenta de que estaban ante algo mucho más complejo, carente de velocidad y sorprendentemente anacrónico.

Resulta difícil escribir mucho sobre Looper sin acabar destripando su argumento y aniquilando el factor sorpresa a los potenciales espectadores, así que intentaré daros la información suficiente sobre por qué estamos ante una obra fascinante y, algo que os preocupará más, sobre si deberíais verla o no. Empiezo por lo segundo: Looper no es para vosotros si sois exclusivamente fans de la acción explosiva, si sólamente queréis ver a Bruce Willis haciendo chistes y disparando a diestro y siniestro; tampoco es para vosotros si las películas de viajes temporales os provocan dolor de cabeza y si os despistan, quizá ni siquiera para los que sí disfrutan de este subgénero, pero que pierden demasiado tiempo haciendo cavilaciones sobre las líneas temporales, las dimensiones paralelas, los distintos planos de realidad, la relación entre estos, su mutabilidad y otras zarandajas que, repito, en Looper no tienen tanta importancia como puede parecer a priori. Y eso es algo que hasta el propio Rian Johnson pone en el guión, en boca de Bruce Willis, tal y como he dicho antes. Pero, ojo, no estoy diciendo que esta parte de ciencia-ficción sea gratuita o que el tema espacio-tiempo esté tratado con arbitrariedad, ni mucho menos. Más bien se trata, insisto, de un marco bien construido para situar una historia dominada por la fuerza de sus personajes: un joven arrogante que puede traicionar a su mejor amigo por dinero, un maduro superviviente que sólo quiere encontrar la paz (para él y para toda la humanidad), una madre (excelente Emily Blunt) que teme a su hijo y un niño que guarda más de un secreto, además de un funesto destino que quizá se podría cambiar.

¿Para quién es apropiada Looper entonces? Para individuos abiertos de miras, amantes tanto de la ciencia-ficción como de la acción, con un cierto bagaje en el género especulativo, conocedores de los estilemas básicos del cine negro, gente que no considere que la telequinesis es una intrusión en la trama, sino una parte importante de la misma. Y, sobre todo, para espectadores que gusten de ser sorprendidos y que no vean como un problema el hecho de que Looper les vaya llevando por lugares que no esperaban transitar. Se puede decir que la primera media hora es la que todo el mundo puede asimilar sin problemas, la que plantea la situación y presenta un ambiente retro-futurista, con abundancia de escenas de puro thriller y un ritmo trepidante. Pero luego viene la prueba de fuego: con el cambio de escenario, cuando la cinta pasa de lo urbano a lo rural, el tempo se ajusta a lo contemplativo de ese nuevo contexto y de repente nos damos cuenta de que estamos dentro de un western. Es ese instante el que marca el destino de Looper para con sus espectadores: muchos se quedan ahí, estancados, descolocados, echando de menos la película que creían que iban a ver; los demás, los más sagaces y también los más afortunados (porque no tendrán la sensación de que han tirado el dinero de la entrada), comenzarán a disfrutar de lo imprevisible, se darán cuenta de que la parafernalia tecnológica y fantástica es menos importante que el drama y, minutos después, abrirán sus ojos como platos al descubrirse por momentos dentro de una película de terror.

Finalizo con un mensaje tanto para uno como para otro grupo de espectadores: no esperéis a que pasen veinte años, cuando Looper salga en las listas de las mejores películas de ciencia-ficción de todos los tiempos, cuando sea una cinta de culto... haceos un favor y disfrutadla ya




MOTIVOS PARA VER 'LOOPER':
1)La aparente complejidad de su argumento, que obliga a un visionado activo.  
2)La potencia de sus personajes y la manera en la que se adueñan de la película, en lugar de ser engullidos por la tecnología, que es lo que suele pasar en el género.
3)La eficacia de sus (pocas) escenas de acción, especialmente el feliz momento en el que Willis se hace con unas ametralladoras.
4)El hecho de ser una película independiente le permite ser más permisiva de lo habitual con respecto a la violencia (no sólo visual, sino también conceptual) o al sexo.
5)La mezcla de géneros y cómo se ajusta el tempo narrativo a cada uno de ellos.

Comentarios

  1. ¿Y los motivos para no verla? Ésta es una de las que tengo pendientes :)

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  2. En motivos para no verla no puse nada voluntariamente, no es que lo haya olvidado, jeje. Por eso le puse cinco exclamaciones: una exclamación por motivo.

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