La fría luz del día (The cold light of day. Mabrouk El Mechri, 2012)




Después de sorprender a propios y extraños con aquella maravilla que fue JCVD (JCVD. 2008), el francés Mabrouk El Mechri cargaba sobre sus hombros la presión de continuar su carrera con una película que consiguiera que, aún sin contar con la magnética presencia de Jean-Claude Van Damme en aquella, demostrase que su calidad como director estaba por encima del carisma de sus protagonistas. Cuando supimos que La fría luz del día contaría con la participación de Bruce Willis no es que esperáramos otro ejercicio deconstructivo y autoreferencial como el que El Mechri llevó a cabo con Van Damme, pero sí que sentimos una comprensible decepción al saber que Willis no sería el protagonista, sino un secundario, recayendo el papel principal en Henry Cavill, el futuro Superman de Zack Snyder.

Una vez pasado el susto de los primeros minutos y ya asumiendo totalmente que esta vez no será John McClane el que tendrá que sudar la camiseta, lo cierto es que la película no está, ni mucho menos, tan mal como se ha pregonado a diestro y siniestro. De algún modo, es cierto que La fría luz del día tiene un guión que se toma demasiadas licencias para hacer encajar los acontecimientos (por ejemplo, la desopilante sensación de desconcierto geográfico que provoca el hecho de que los protagonistas pasen de un pueblo costero a Madrid en un par de planos... por mucho que supongamos que han pasado la noche conduciendo), y también es verdad que casi todos los actores españoles que participan están horribles, quizá no tanto Verónica Echegui, más bien anodina y un poco despistada, pero sí un Óscar Jaenada on fire que hace parecer a Nicolas Cage un prodigio de contención dramática.

Pero quedémonos con lo positivo: Sigourney WeaverRoschdy Zem se lo pasan bien con sus papeles de cabronías simpáticos que juegan al despiste con el espectador; las secuencias de acción están muy bien dirigidas y cuentan con el aliciente de transcurrir en lugares que casi todos conocemos; y, en general, toda la cinta tiene un aire a euro-thriller descerebrado, con el héroe perdido en un lugar que le es ajeno, en el que las fuerzas del orden son enemigos (ojo al retrato que hace de los cuerpos policiales nacionales), el idioma resulta un galimatías incomprensible y los que creías que eran amigos resultan ser tus potenciales ejecutores. Si a todo ello le sumamos un ritmo trepidante, entenderéis por qué La fría luz del día satisfizo mis necesidades básicas cinéfagas durante hora y media y, si bien no es una cinta memorable, sí que funciona a la perfección como entretenimiento sencillo e intrascendente, algo que no debe andar muy lejos de lo que sus responsables querían conseguir.  




MOTIVOS PARA VER 'LA FRÍA LUZ DEL DÍA':
1)El adecuado ritmo que le da Mabrouk El Mechri a la narración. 
2)La posibilidad de ver buenas secuencias de acción en pleno centro de Madrid. 
3)Su tono de euro-thriller desprejuiciado y alocado. 

MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)Los actores españoles están fatal.
2)Bruce Willis sale menos de lo que nos gustaría.

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