Cy Warrior (Cyborg, il guerriero d'acciaio. Giannetto De Rossi, 1989)




De todas las explotaciones italianas de los ochenta, Cy Warrior es probablemente una de las más idiotas que he visto. Sé que esto son palabras mayores, teniendo en cuenta lo mucho y muy loco que se hizo en el país de la bota durante esa década, pero hay algo que hace a este caso más sangrante que los demás: mientras que clásicos elementales de mi educación cinéfaga como Robowar (Robot da guerra. Bruno Mattei, 1988) o Destroyer: Brazo de acero (Vendetta dal futuro. Sergio Martino, 1986) buscaban sólo convertirse en imitaciones apañadas y mediterraneizadas de sus referentes, Cy Warrior pretende robar algunos de los hallazgos visuales de Terminator (The Terminator. James Cameron, 1984) y, además, y aquí está lo malo, hacer drama con unos personajes de chichinabo interpretados por actores de tercera fila. La diferencia (la más importante, vaya, porque sabemos que hay muchas) es que en el caso de James Cameron teníamos una interesante historia de amor con ecos trágicos entre Sarah Connor y Kyle Reese y aquí lo que hay es un triángulo sentimentaloide compuesto por, atención, un cyborg que se ha escapado y está fuera de control (Frank Zagarino), aunque a la hora de la verdad sea bastante manso, una rubia post-adolescente llamada Susan que le da de comer hamburguesas al robot y se lo lleva a bailar (Sherrie Rose, quien sorprendentemente sigue en activo) y su hermano pequeño, Brandon (Brandon Hammond en su única incursión en el cine), el típico niño adorable que era el más guapo de su clase hasta que empezó a ponerse cada vez más feo a medida que pasaban los años (sé que todos conocéis a alguno...). Tras ellos anda Hammer (Henry Silva haciendo de... Henry Silva en cualquiera de sus otros papeles de villano), el encargado de recuperar el prototipo de arma perfecta y que se pasa la película insultando a su inútil grupo de subalternos.

No es que le tengamos que pedir una coherencia de hierro al guión de una película de estas características, pero sí que es de agradecer que no parezca escrito por un niño de doce años. Este lo firman ni más ni menos que el propio Giannetto De Rossi, con una carrera impresionante como artista de efectos especiales, pero muy poco memorable como guionista y director, y Dardano Saccheti, responsable de poner diálogos a algunas de nuestras pesadillas favoritas. No debían andar muy inspirados aquí, ya que la sartenada de insensateces es bastante importante. Algunos ejemplos: la manera tan boba en la que dejan libre al Cy Warrior, custodiado por unos soldados con el cociente intelectual de un moco; la forma en la que Susan deja a Brandon en casa solo para irse a una fiesta con el terminator dorado, después de que hayan sufrido la persecución de los hombres de Hammer (y, por lo tanto, plenamente consciente del peligro que corren); la falta de luces del robot, a quien no le han debido programar para saber que no hace falta rajarse los pantalones con un cutter para verse la pierna... basta con quitárselos. Y así una buena ración de momentos WTF que le dejan a uno con esa sensación extraña y reconocible al mismo tiempo de estar viendo algo que sabemos que no puede ser bueno para nuestra salud mental, pero que no podemos dejar de ver.

Será la música de Lanfranco Perini, será el estoicismo de Frank Zagarino y ese ruido como de impresora cada vez que mueve el cuello, será la inevitable nostalgia por los tiempos en los que uno volvía a casa contento del videoclub después de haberse llevado la que parecía la mejor película de la historia... Será que echamos de menos los días en los que estas basuras todavía se rodaban en celuloide y no en digital,  en los que los efectos especiales eran artesanales, y en los que incluso cabía la posibilidad de ver estos subproductos en algún cine de verano. Cy Warrior es, como R.O.T.O.R. (R.O.T.O.R.. Cullen Blaine, 1988), otro claro ejemplo de película que idolatraba cuando era niño y que ahora me parece una memez, otro motivo más para soltar este discurso tan manido de la retro-rotura. Será que me hago mayor y que no aprendo.   




MOTIVOS PARA VER 'CY WARRIOR':
1)Verla es como abrir un agujero temporal en el que nuestra mente es transportada a momentos mucho más felices que la  propia película.  

MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)Es una de las producciones más aburridas de Fulvia Film.
2)Frank Zagarino tiene el mismo carisma que su flequillo.
3)Tiene un tono demasiado infantil.
4)El final (pretendidamente) lacrimógeno.



Comentarios

  1. Lo de darle de comer hamburguesas al robot y llevárselo a bailar me 'ha matao'

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    1. Es sólo una de las muchas tonterías de la película.

      Si por lo menos tuviese mejor ritmo, o más (y mejores escenas de acción), o más humor intencionado... Pero no, nada de eso.

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