CPV: Siempre (Boa, 2012)


Cuando, en 1998, los aficionados al Rap en Castellano escuchábamos el Grandes Planes de CPV, poco podíamos sospechar que tendríamos que esperar la friolera de catorce años para volver a tener en nuestras manos material nuevo de los anteriormente conocidos como El Club de los Poetas Violentos. Durante todo este tiempo, el combo (integrado por Paco KingEl MeswyJota MayúsculaMr. Rango, Kamikaze Supernafamacho), además de darnos algunas referencias notables con sus trabajos en solitario, ha llevado a cabo algunos intentos de regreso gracias a esporádicas reuniones en forma de apariciones especiales en varios festivales y conciertos. La recepción de estas reuniones dejó claro que, aunque las modas actuales pasen por los MCs más jóvenes y temas más frívolos, había un sector más veterano dispuesto a comprar un nuevo álbum del grupo de Rap más importante de la historia del género en nuestro país.

De izda. a dcha.: Paco King, El Meswy, Jota Mayúscula,
Mr. Rango, Kamikaze y Supernafamacho.
Por eso, porque la espera ha sido demasiado larga y porque cada nuevo trabajo de CPV es (o debería ser) un acontecimiento, no he podido dejar de sentir cierta decepción al enfrentarme a este Siempre que deja buenas vibraciones mientras se escucha pero que, tristemente, no permanece demasiado en la memoria una vez finaliza. Asumiendo que es un trabajo sólido, sorprende de entrada el hecho de que algunos cortes casi parezcan demos (cuatro de los quince que conforman el álbum duran menos de tres minutos y algunos tienen acabados algo toscos), que no haya ninguna colaboración y que, en general, todo el trabajo se quede corto (53:53 minutos son pocos si los comparamos con el tiempo que hemos tenido que esperar para escucharlos). También resulta algo desagradable la parquedad, quizá confundida con minimalismo, con la que se ha resuelto la presentación física del disco (si es que sois de los que, como yo, habéis comprado este formato).

Pero vamos a lo que nos interesa, al contenido. La mayoría de los cortes están producidos por Jota Mayúscula o Supernafamacho para +Graves Superproducciones, salvo la notoria excepción del número 14: Pasa el tiempo, que producido por Paco King y con la utilización de instrumentos reales, se convierte en una bella salida de tono dentro de Siempre, un tema de una sonoridad exquisita que sobresale sin problemas sobre el resto, aunque a buen seguro no será el favorito de los B-Boys más talibanes. La apertura del disco con el tema homónimo Siempre no resulta especialmente brillante, teniendo que esperar al corte número 2 para encontrarnos con el verdadero genio de los CPV: Mística y calle, con un pegadizo estribillo de Mr. Rango y una estrofa perfecta también a su cargo. El tercer tema, Nada que perder, es otro de los highlights: la canción sirve para poner a CPV en su sitio, demostrando que no han perdido el trono durante su ausencia. La parte de Supernafamacho es de lo mejor que ha escrito el MC en toda su carrera. La tormenta perfecta nos acerca a un sonido más actual, quizá para demostrar que pueden adaptarse a los tiempos actuales, aunque continúa con el mensaje del anterior corte y, una vez más, un estribillo atronador de manos de Mr. Rango. Diez mil y una noches es el primer tema que podríamos considerar de relleno. En él, Kamikaze agradece a toda la gente que le ha dado apoyo durante todos estos años y que ha estado con él en las duras y en las maduras, pero realmente tendría más sentido como último corte en un disco en solitario que en uno colectivo como este. Cero protocolo tampoco es una canción memorable, destacando únicamente por su base con apuntes electrónicos. No mucho más atractiva resulta El hombre metrónomo XII (Cataclismo en el globo terraqueo), la inevitable instrumental a cargo de Jota Mayúscula y sus juegos con el micro y los platos. Afortunadamente, el corte 8 es Demasiado, elegido como segundo single y un regreso a lo que funcionó tan bien en Grandes Planes: una producción minimalista y elegante a cargo de Jota y momentos de gloria para cada uno de los MCs del grupo.




Supernafamacho es el gran protagonista de Buscando un truco, interpretando en solitario un tema sobre la supervivencia, sobre el día a día, a medio camino entre su chulería característica y la rebeldía social. Aunque, para rebeldía la del siguiente corte, Líneas torcidas, el que tiene un mayor componente de crítica social y política de todo el álbum, con unos graves más que potentes y una utilización de la guitarra eléctrica que viene a reflejar la furia con la que está escrita la canción más hardcore de esta entrega. Consciente de su potencial, el grupo la ha elegido como tercer single.



Tras este trallazo llega otro de los fillers del disco: El cara y su cruz, interpretada en solitario por El Meswy, uno de los miembros más carismáticos del grupo pero, irónicamente, el que menos interesante me resulta, sobre todo por una cuestión de estilo, y es que su costumbre de poner su voz simultáneamente en varios canales de audio, haciéndose él mismo los coros, me resulta bastante cargante... aunque quizá esta es una apreciación demasiado personal. Encarando ya la parte final, el corte 12 es Disciplina china, con los que quizá sean los dos miembros de CPV que más en forma siguen en el micro, Supernafamacho y Kamizake, marcándose un egotrip que se queda corto y en el que echamos en falta la presencia de Mucho Muchacho, ya que recuerda a algunos de los clásicos que han hecho entre los tres. La canción número 13, Siempre es la misma historia, resulta más agradecida, sobre todo porque supone uno de los pocos momentos del álbum en los que CPV (o, en este caso en concreto, Kamikaze) rapean desde el punto de vista de unos tipos que rondan los 40 años y que ya no se sienten jóvenes. Además, sirve como preludio perfecto para la canción más compleja y sorprendente de este trabajo, la ya mencionada Pasa el tiempo hecha a medias entre Paco King y El Meswy. Quizá este corte sea el camino a seguir en caso de que haya continuidad en la carrera discográfica de CPV, ya que es innovadora dentro de la trayectoria del grupo y, por muy irónico que parezca, más que una traición a su espíritu debería significar una progresión de su espíritu revolucionario dentro de la escena del Hip Hop patrio. Siempre se cierra con La gloria y la ruina, que sirvió como adelanto meses antes del lanzamiento del disco y que es otro de los tracks más potentes de esta colección, aunque brilla con menos fuerza que otros himnos de la formación como Sánchez, ¡Y ahora qué, eh!, De cacería o Grandes planes.


En resumidas cuentas, Siempre es un disco correcto, que demuestra el viejo tópico de "quien tuvo, retuvo" y que derrocha credibilidad, pero al mismo tiempo cabría exigirle más al grupo que más hizo por darle el empujón definitivo que necesitaba el Rap en España en unos años en los que todo parecía un chiste. Como continuación de Grandes Planes resulta un trabajo coherente y continuista, pero da la sensación de que llega demasiado tarde y de que esta vez no han hecho historia, como sí lo hicieron con sus tres primeros álbumes. Aunque eso quizá no es culpa suya, sino de los tiempos que corren...

MOTIVOS PARA ESCUCHAR 'SIEMPRE':
1)Es un placer escuchar material nuevo de CPV después de tantos años.
2)Mantienen su estilo sin resultar anticuados.
3)Está más cerca de la elegancia de 'Grandes planes' que de la densidad de 'La saga continúa 24/7' y la crudeza de 'Madrid Zona Bruta'. 


MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)No hay ningún tema con la capacidad de convertirse en himno.
2)Alguna canción parece de relleno, algo casi imperdonable después de tantos años de espera. 

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