Los Mercenarios 2 (The Expendables 2. Simon West, 2012)




Cuando salimos de la sala de cine donde se proyectaba Los Mercenarios (The Expendables. Sylvester Stallone, 2010), mis amigos y yo, todos curtidos en mil y una películas de hostias y tiros, tuvimos la sensación de que la cinta no terminaba de ser ese sueño cumplido que se nos había prometido: si bien era bastante potente y la recibimos con los brazos abiertos, también es cierto que el modo en el que estaban dirigidas las escenas de acción dejaba algo que desear y, lo más importante, como reunión de action-heroes sabía a poco. Vale que la escena de la iglesia, en la que se reunían el propio Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis tenía su gracia, pero se quedaba en la mera anécdota en mitad de un conjunto que no terminaba de encontrar el tono adecuado y que se debatía entre el ejercicio nostálgico, el canto crepúscular y la simple (y honesta) película de mamporros de toda la vida (aunque algo contaminada por el montaje trepidante al que estamos acostumbrados últimamente, para nuestra desgracia).

La promesa de una Los Mercenarios 2 en la que, además de los ya presentes en la primera entrega, se dejarían ver también Jean-Claude Van Damme y Chuck Norris y en la que, además, las participaciones de Arnold y Willis serían más extensas, nos hizo salivar tanto a los fans que casi morimos ahogados en nuestro propio entusiasmo. Afortunadamente, esta vez la película sí ha estado a la altura de lo que todos deseábamos y sí se puede decir que es, definitivamente, el sueño hecho realidad que muchos estábamos esperando.

Esta vez sí, tenemos a nuestros héroes de acción favoritos colaborando en una misión común contra un enemigo terrorífico y carismático a partes iguales encarnado por Van Damme, en un papel que supone una sorpresa para los que hacía años que no le veían, aunque es justo reconocer que en algunos de sus estrenos en vídeo más recientes ha entregado interpretaciones más complejas que este Jean Vilain de gafas oscuras y sonrisa maléfica. No obstante, no hay que restar mérito a su participación en Los Mercenarios 2, sobre todo porque se convierte en el auténtico robaplanos de la función y, pese a que no aparece muchos minutos (ni más ni menos que los que suele aparecer el villano de turno, no nos engañemos), su presencia es quizá uno de los elementos que más perduran en la memoria del espectador una vez termina este espectacular compendio de todo lo que nos gusta del género.

Mucho se temía por la capacidad de impacto de la película cuando corrieron rumores sobre una posible dulcificación de sus momentos más violentos. Por suerte, Los Mercenarios 2 es tan expeditiva y sangrienta como la primera, aunque sí es cierto que ahora el humor está mucho más pronunciado y acerca la propuesta más al dibujo animado que a otra cosa. Esto podría suponer un escollo, pero nada más lejos de la realidad: estamos ante un título totalmente festivo que nos retrotrae a los mejores días del videoclub, a Commando (Commando. Mark L. Lester, 1985) y Delta Force (The Delta Force. Menahem Golan, 1986), a esa época en la que los dioses Schwarzenegger y Stallone se veían amenazados por la presencia de un emergente titán llamado Jean-Claude Van Damme y eran observados de soslayo, con sonrisa burlona pero cómplice, por ese sátiro llamado Bruce Willis, todos hijos de un Zeus con sombrero de Ranger llamado Chuck Norris y con un hijo bastardo deambulando por ahí llamado Dolph Lundgren.

Los Mercenarios 2 es una película pensada para todos los que se criaron con estos nombres como su santoral particular, sin descuidar tampoco a nuevas generaciones que prefieren las acrobacias de Jet Li (aunque salga poco y aunque también sea un veterano, por mucho que a occidente llegara tarde y regular), la chulería de Jason Statham o la contundencia marcial del prometedor Scott Adkins antes que regodearse con tipos que recuerdan a aquel personaje de Muchachada Nui, Cabeza de viejo, cuerpo de joven.

Quizá algunos esperaban un ejercicio metalingüístico, una reflexión sobre el género o una parodia, pero creo que eso es no entender realmente de qué va el asunto: Los Mercenarios 2 es la película de acción que todos queríamos ver en 1992, rodada en 2012 y, por tanto, tan pasada de moda como eficaz, capaz de evitar oler a rancia y, por el contrario, ofrecernos algo que llevábamos muchos años sin ver en una pantalla grande y que resulta refrescante, algo tan sencillo y tan bello como un grupo de tíos cachas arrasando con todo para aniquilar a otro tío cachas más malo que un dolor de muelas, mientras todo explota a su alrededor, las balas silban por doquier y las hostias duelen desde la butaca.

La única pega que se me ocurre es que es tan intensa que se hace excesivamente corta, pero con ese plantel y estas intenciones... podría haber durado tres horas y posiblemente todavía me sabría a poco. Y es que se me ocurren pocas películas tan hechas para mí como Los Mercenarios 2. Y quien no entienda eso, es que no me conoce en absoluto.





MOTIVOS PARA VER 'LOS MERCENARIOS 2':
1)El papel de Jean-Claude Van Damme, un robaescenas en toda regla. 
2)La enérgica dirección de Simon West, superior al trabajo de Sylvester Stallone en la primera parte. 
3)Su apabullante ritmo, que no decae incluso en los pocos minutos en los que no hay acción. 
4)Un sentido del humor más que eficaz, con mención especial para Dolph Lundgren.
5)Es la película de acción con la que todos soñábamos desde que teníamos 12 años. 

Y como colofón, para quien lea Retumbarama! pero no VanDammeForum, os pongo un enlace donde cuento con pelos y señales cómo conocí a Van Damme: http://www.vandammeforum-online.com/2012/09/premiere-de-los-mercenarios-2-el-dia.html



Comentarios

  1. Jean-Claude Van Damme deberia haber tenido mas minutos. Me rechinaban los dientes en el cine cuando vi al final como Stallone....no, mejor no lo cuento, solo dire que en esta pelicula el villano deberia haber acabado con todos los buenos y haber dominado el mundo, y ya esta, joder.
    Por cierto, cuando aparecen en la misma escena Willis, Norris, Chuache y Stallone...tuve la sensacion de haber viajado a un universo paralelo.
    Grandioso.

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    1. Hombre, eso es lo que nos gustaría a los fans de Van Damme. Pero hay que reconocer que como villano está perfecto, es un hijo de puta y, en ese sentido... digamos que recibe su merecido.

      Yo también tuve esa sensación que dices en algunos momentos. Era casi como estar soñando. O mejor dicho, viendo esa película con la que hemos soñado.

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