Angustia de silencio (Non si sevizia un paperino. Lucio Fulci, 1972)




Injustamente recordado casi exclusivamente como el perpetrador de alucinógenos experimentos del terror más costroso y onírico como Nueva York bajo el terror de los zombi (Zombi 2. 1979), El Más Allá (L'aldilà. 1981) o Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero. 1981), lo cierto es que Lucio Fulci trabajó varios géneros, transitando el obligatorio camino del giallo cuando el cine de Mario Bava y, especialmente, Dario Argento estaba en la cúspide de su popularidad.

Angustia de silencio llegó después de Una historia perversa (Una sull'altra. 1969) y Una lagartija con piel de mujer (Una lucertola con la pelle di donna. 1971), desviándose de los clichés asociados al subgénero para ahondar en un tipo de terror bien distinto y que, más que con la identidad de un asesino misterioso, tiene que ver con el horror cotidiano de la represión en las zonas rurales, del poder de la superchería y el conservadurismo extremo llevado a las últimas (y sorprendentes) consecuencias. Ambientada en el sur de Italia, en la región de Basilicata (conocida hasta 1947 como Lucania), la película muestra las pesquisas de la policía para resolver los crímenes de tres niños a manos de alguien que habita en el pequeño pueblo donde aparecen los cadáveres. Surge así la paranoia y el desconcierto entre los vecinos y entre el cuerpo policial, incapaz de dar con la identidad del criminal entre varios individuos que en principio no tienen por qué parecer sospechosos, entre ellos la extraña Maciara (Florinda Bolkan), acusada de brujería, la desinhibida Patrizia (Barbara Bouchet), el periodista Andrea Martelli (Tomas Milian), el Padre Alberto (Marc Porel) o el tonto del pueblo, Giuseppe (Vito Passeri).

Pero, como decía antes, Angustia de silencio es más que un whodunit: su atractivo no reside en seguir pistas para desenmascarar al culpable, sino en la manera en la que Fulci representa a una comunidad llena de una violencia latente que estalla cuando la tradición se ve amenazada por la modernidad. En ese sentido, es ejemplar el plano con el que se abre la cinta, una panorámica horizontal que muestra un verde paisaje abruptamente dividido por una autopista y que (tras un corte) nos lleva hasta la imagen de unas manos que arañan la tierra. Parece mentira que el rey de la truculencia fuera capaz de plasmar con apenas un par de planos una idea tan interesante y que serviría como eje conductor de toda la película, pero Angustia de silencio funciona a un nivel más conceptual que explícito, sin obviar, por supuesto, ciertos golpes de efecto más propios de la carrera posterior de su autor. Pero incluso en esto la cinta sorprende: uno de los mejores instantes, quizá el más recordado del largometraje, es aquel en el que los padres de los críos fallecidos golpean hasta la extenuación a quien consideran responsable de los infanticidios; en esta secuencia Fulci construye un crescendo dramático de una riqueza audiovisual excelsa, consiguiendo un contraste tan fascinante como inquietante entre la dureza de sus imágenes y la belleza de la canción Quei giorni insieme a te, compuesta por Jaja Fiastri y Riz Ortolani e interpretada por Ornella Vanoni (si ya habéis visto la película y queréis rememorar ese momento, aquí tenéis un enlace que os servirá).

Angustia de silencio es, además, una película valiente. No lo es sólo por su atrevimiento a la hora de nombrar culpables o por bordear el tema de la pedofilia (con una secuencia a los diez minutos de metraje que hoy sería inconcebible dentro de cualquier título de mínimas aspiraciones comerciales), sino también porque, como luego haría Narciso Ibáñez Serrador con la impactante ¿Quién puede matar a un niño? (1976), consigue extraer terror de la luz, huyendo voluntariamente de las tinieblas (y encontrando, de hecho, en sus obligadas persecuciones nocturnas su punto débil) para mostrarnos un ambiente rural asfixiante, lleno de claridad y de espacios abiertos y en el que, irónicamente, se esconden tantos secretos y tanta maldad. Un must.





MOTIVOS PARA VER 
'ANGUSTIA DE SILENCIO':
1)Según Fulci era su película favorita dentro de su filmografía. 
2)La impresionante secuencia del linchamiento en el cementerio. 
3)La sensación de terror a plena luz del día. 
4)El morbo de Barbara Bouchet.

MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)No puede evitar recursos manidos como alguna persecución nocturna o la detención de un falso culpable.

Comentarios

  1. Gran critica. La vi ayer y me fascino. Por su guion, fotografia, e impactantes y abigarradas escenas... Sublime. Y Una Lagartija Con Piel De Mujer magnifica tambien. Un saludo!

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    1. Gracias por tu comentario, Quilico. La sorpresa que me llevé con esta película fue mayúscula, de ahí que hiciera una crítica tan entusiasta (pero merecida). ¡Un saludo!

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