Prometheus (Prometheus. Ridley Scott, 2012)




Hay que ver cómo es la gente: treinta años pidiéndole a Ridley Scott que haga una nueva película de ciencia-ficción y, ahora que la hace, va todo el mundo y se pone a refunfuñar. Que si "esto no tiene sentido", que si "Blade Runner es una obra maestra irrepetible", que si "para ver esto me vuelvo a ver Alien, que esa sí era buena"... Hace poco, en una reunión social con personas a las que aprecio, de repente me vi acorralado en el instante en el que alguien mencionó la palabra "Prometheus" y todos comenzaron a lanzar improperios hacia la película. Entonces me fui arrinconando poco a poco, haciendo mutis por el foro, después de intentar defenderla tímidamente y ver cómo se apagaba mi voz ante el temor de ser expulsado del lugar, sin ni siquiera haber podido probar un bocado de la primera tanda de carne a la plancha.

Y mi mente se llenó de dudas: ¿Tan mala es la película? ¿Vimos cintas distintas? ¿Me he vuelto demasiado blando? ¿He perdido la capacidad para ser crítico? ¿El problema es mío o de la gente? ¿He dejado que Damon Lindelof me tomara el pelo otra vez, como cuando fui uno de los pocos que creyó entender el final de Perdidos y que lo defendió con uñas y dientes? Porque... a ver... puede que tengan razón: es cierto que uno termina de ver Prometheus y acaba con más preguntas que respuestas, y eso a pesar de que se suponía (ojo, se suponía) que esto iba de dar explicaciones y servirnos de precuela de lo que le ocurrió a Ellen Ripley y a la tripulación de la Nostromo. Pero resulta que no, que nos marean, que sí pero no, que aquí sí hay bichos pero no son los aliens que conocíamos, que es verdad que sale un "space jokey" pero que no es el mismo que ya habíamos visto antes, que hay huevos pero ya no son huevos, sino vasijas, y que dentro no hay "facehuggers", sino... gazpacho (sic). Eso sin contar con lo irracionales que son algunas de las acciones de sus protagonistas, supuestos expertos en diversos campos que se comportan como críos chicos, se ponen a jugar con organismos vivos sin saber si son hostiles y corren hacia delante cuando una nave se les está cayendo encima en lugar de echarse hacia un lado y evitar el aplastamiento sin demasiados problemas (teniendo en cuenta las características formales del aparato).

Entonces sí, igual tienen razón y Prometheus es una bazofia, tiene personajes imbéciles, da una explicación chorra al origen del ser humano (que, para colmo, hay que interpretar como mejor se puede: ¿fuimos un accidente, un experimento, quién creó a quien nos creó a nosotros?) y... joder, no salen aliens.



Pero, un momento... No. Me niego. Me niego a renegar de Prometheus, de lo bien que me lo hizo pasar durante dos horas y de lo embelesado que me dejaron algunas de sus imágenes. Uno no se ha quemado los ojos viendo basuras infectas de terror y ciencia-ficción llenas de costra, malas actuaciones, guiones de risa y monstruos de chichinabo para nada. Y Prometheus es eso, pero hecho con dinero. Porque por mucho que trate tangencialmente el Gran Tema del origen del hombre, lo que cuenta al final son las carreras por los pasillos, la viscosidad, los efectos especiales, el diseño de producción, el fuego y la furia. Lo que pasa es que ahora todo el mundo es muy sibarita y parece que sólo ven obras maestras. O que todos son guionistas en potencia. O que, por supuesto, son mucho más inteligentes que cualquiera de los implicados en esta superproducción. Lo siento mucho por ellos. Por lo que a mí respecta, podría ver Prometheus de nuevo mañana mismo y volver a realizar ese fascinante ejercicio de rellenar huecos, de intentar averiguar qué datos me están ocultando y qué trucos se están reservando para la siguiente película (si es que se hace), en la que probablemente todo quedará mejor atado. Y si no es así, me da lo mismo, siempre y cuando vuelva a tener la oportunidad de disfrutar de secuencias como la del parto o la de los "fantasmas" (tan inútil como fascinante visualmente).

Prometheus es una película bella, imperfecta y fascinante. Una Serie B millonaria. Una contradicción afortunada. Y, eso sí, Noomi Rapace es el Mal, pero Charlize lo compensa (casi) todo. 





MOTIVOS PARA VER 'PROMETHEUS':
1)Su deslumbrante acabado visual. 
2)Supone el regreso al género de alguien que contribuyó a hacerlo madurar, aunque...
3)...esta vez todo sea mucho más frívolo y los temas trascendentales queden en un segundo plano (afortunadamente).
4)La secuencia del parto.

MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)Noomi Rapace tiene uno de los rostros más incómodos que he visto en una pantalla de cine en mucho tiempo, especialmente cuando intenta resultar dramática.

Comentarios

  1. Lo malo de Prometheus seguramente sea haber nacido al amparo de Alien. Es un arma de doble filo. Si lo que querian hacer era aprovechar el nombre de aquella franquicia y unirlo de nuevo al de Ridley Scott tendrian que haber considerado tambien los efectos secundarios.
    Porque...si como cuentas, no salen Aliens y la historia va sobre el origen del hombre...¿porque no desligar el proyecto de la saga Alien y presentarla como algo original?
    Alien no necesita origenes ni respuestas...es algo tan estupido como narrar la infancia de Darth Vader. Estupido y esteril.
    Seguramente sea una buena pelicula (la vere), pero han querido crear una especie de no-precuela que a algunos no-lescuela.

    ResponderEliminar
  2. Es cierto, Periko, en ese sentido la película se queda un poco en tierra de nadie. Se nota mucho que empezó como precuela de Alien y que poco a poco pretendieron desligarse de ella, sin conseguirlo del todo. Así, puede ser un poco incómodo comprobar que han mantenido elementos que la relacionan con la del 79 pero maquillados para parecer otra cosa.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Golpe de estado

La leyenda del luchador borracho

Diez terrores para Halloween (II)