Mis 5 películas favoritas de Tony Scott


Tony Scott nos ha dejado haciendo ruido, como si fuera el héroe de alguna de sus películas, saltando al vacío desde el puente Vincent Thomas de Los Angeles y acabando voluntariamente con su vida sin que todavía sepamos el motivo (pese a que presuntamente dejó dos notas de suicidio, una en su oficina y otra en su coche). Habitualmente considerado el "hermano tonto de Ridley Scott", Tony era alguien que a muchos nos parecía mucho más regular e interesante, alguien que quizá no consiguiera obras imperecederas del calibre de Alien, el octavo pasajero (Alien. Ridley Scott, 1979) o Blade Runner (Ridley Scott, 1982) pero que sí logró mantener un nivel bastante alto en toda su filmografía, enmarcada dentro del cine de puro y duro entretenimiento, y para el cual dejó títulos tan fundamentales como Top Gun (1986), Superdetective en Hollywood II (Beverly Hills Cop II. 1987) o Enemigo público (Enemy of the state. 1998), sin olvidar aquella hipnótica rareza llena de erotismo con la que debutó, El ansia (The hunger. 1983). 

Hoy los fans de la acción lamentamos su pérdida.

Sirva como homenaje esta lista de mis cinco películas favoritas de Tony Scott:

1) EL ÚLTIMO BOY SCOUT (The Last Boy Scout. 1991)
Simple y llanamente, una de las mejores películas de acción de la historia, la mayor aportación al género de Bruce Willis junto con Jungla de cristal (Die Hard. John McTiernan, 1988) y el guión más bestia de Shane Black. Hacía falta alguien con los huevos bien gordos para poner en imágenes las demoledoras frases de Black, y ahí estaba Tony para hacerse cargo del proyecto, una producción de Joel Silver que horrorizó a los críticos y encandiló al público dispuesto a escuchar 102 veces la palabra "fuck" y sus variantes en apenas 105 minutos de metraje (lo que da como resultado una media impresionante). Pero había más en El último Boy Scout que palabrotas y disparos: en realidad, la película proponía una relectura macarra del cine negro del Hollywood clásico, con sus héroes reacios y sus mujeres fatales. Todo empieza con Willis descubriendo cómo su mujer le pone los cuernos con su mujer amigo... y de ahí al paraíso de la acción imparable. Una joya. 

2) AMOR A QUEMARROPA (True Romance. 1993)
Se comenta que, durante la secuencia de Amor a quemarropa en la que Dennis Hopper debía recibir un disparo en la cabeza, el actor estaba preocupado de que el cañón del arma de fogueo le hiciera daño. Tony Scott pretendió demostrarle al actor que todo era de lo más seguro e instó al especialista a que le disparara a él mismo. El bueno de Tony acabó tumbado en el suelo y con la frente sangrando... Es una buena muestra de que Scott era tan machote como cualquiera de sus protagonistas. También demostró ser un valiente cuando cogió un guión original de Quentin Tarantino (su libreto más autobiográfico) e introdujo algunos cambios desafiando el trabajo original del nuevo niño mimado de Hollywood. Pese a estas modificaciones (principalmente concernientes a la estructura de la narración, que Scott convirtió en cronológica), Tarantino disfrutó de la película y la considera en parte suya. No es de extrañar: es la mejor película de Quentin Tarantino que no ha sido dirigida por Quentin Tarantino. 

3) EL FUEGO DE LA VENGANZA (Man on fire. 2004)
Tony Scott ya estuvo a punto de adaptar a la gran pantalla la novela Man on fire de A.J. Quinn en los años 80, pero los productores consideraron que no estaba capacitado para ello. Sabiendo esto, no deja de resultar curioso que finalmente el elegido fuera el semidesconocido Élie Chouraqui el que dirigiera a Scott Glenn en Bala perdida (Man on fire. 1987). Tony tuvo que esperar un par de décadas hasta que, convertido ya en uno de los artesanos más fiables de la industria, consiguió hacer su propia versión. Y podría decir que la espera mereció la pena: El fuego de la venganza es uno de los mejores thrillers de acción estadounidenses en lo que llevamos de siglo XXI, con unos Denzel Washington y Dakota Fanning perfectos. Quizá algo más larga de la cuenta, la cinta posee en compensación una fuerza dramática y visual fuera de toda duda, alternando con maestría los instantes más violentos con los más tiernos en una mixtura acertadísima. 

4) DÉJÀ VU (2006)
A menudo infravalorada u obviada en los repasos a la carrera de Tony Scott, Déjà Vu ejemplifica muy bien qué es lo que me resulta más interesante de su filmografía: esa capacidad para mezclar las historias de amor más ñoñas y repentinas con los fuegos de artificio, para hacer que nos identifiquemos con tipos que no dudan a la hora de apretar el gatillo o que pueden aguantar tres balazos si hace falta, pero que pueden caer rendidos ante la simple mirada de una mujer que les desarma (y, siendo esta mujer Paula Patton, en este caso no habría nada que objetar). Afortunada mezcla de acción, suspense, ciencia-ficción e historia de amor imposible, Déjà Vu quizá presente alguna inconsistencia en su guión en cuanto nos detengamos a analizarlo seriamente. Pero eso es algo que no necesita este artefacto aparentemente complejo que acaba triunfando por su sencillez. Quizá no sea de lo mejor que hizo Tony Scott, pero sí le guardo un cariño especial. 

5) MAREA ROJA (Crimson tide. 1995)
No me suelen gustar las películas que transcurren en el mar o bajo el mismo. De hecho, y con esto sé que me voy a ganar más de una colleja, nunca he visto entera El submarino (Das boot. Wolfgang Petersen, 1981), por mucho que sepa que es una asignatura pendiente que debo aprobar. Lo más probable es que me suceda lo mismo que cuando me negué durante años a visionar Marea Roja y, una vez que lo hice, quedé anonadado ante su capacidad para generar tensión y mantenerme pegado a la pantalla sin pestañear durante dos horas. Tony Scott hizo una labor soberbia demostrando que se puede crear movimiento dentro de un espacio tan reducido (utilizando hasta cuatro cámaras simultáneas en momentos determinados), sin menospreciar los excelentes trabajos llevados a cabo por Denzel Washington y Gene Hackman, además de las contribuciones de Robert Towne, Steve Zaillian y Quentin Tarantino para agilizar los diálogos del guión escrito por Michael Schiffer. 
Hay más, mucho más de interés en una filmografía que os invito a revisitar o incluso a descubrir. Hasta siempre, Tony Scott.

Comentarios

  1. Menudo puñetazo en el estómago. Lo he sentido de verdad.
    Descanse en paz.

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    1. Sí que fue un puñetazo, sí. Lo leí en el Focoforo desde el móvil recién despierto y no me lo podía creer...

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  2. ¿QUE ME ESTAS CONTANDO? No tenia ni idea, me acabo de enterar...nose que decir, madre mia, cuando uno cree que no puede sorprenderse por nada. Descanse en paz. Coincido al 100% con ese ranking. No puedo concebir el cine de accion sin ese Ultimo Boyscout.
    Patidifuso no, lo siguiente.

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    1. Ha sido una sorpresa realmente desagradable, Periko.

      Y yo tampoco concibo el género sin "El último Boy Scout". Es una de las cosas más bellas que se hicieron en los 90.

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