Los piratas del Mar de China (Project A / 'A' gai wak. Jackie Chan, 1983)


Esto que voy a decir seguramente os parezca un sacrilegio. De hecho, es muy probable que lo sea, ajustándonos a ciertos parámetros que todos conocemos (el respeto a los clásicos, la adoración por Jackie Chan, etc.), pero ahí va: al contrario que a la mayoría de los fans, Los tesoros del Mar de China no me parece una obra maestra. Eso sí, cuidao, que nadie se ponga nervioso, esto no significa que desprecie los valores de la película, pero en honor a la verdad debo confesar que no se encuentra entre mis favoritas del amigo Jackie, alguien a quien, y esto lo quiero dejar muy claro, admiro profundamente y considero uno de los nombres más importantes de toda la historia del cine de acción, tanto oriental como occidental. 

Los piratas del Mar de China es una película importante, pero no redonda: sin tener que recurrir a comparaciones odiosas, ha sido superada por el propio Jackie Chan en varias ocasiones desde aquel lejano 1983, gracias a producciones que sabían conjugar mejor la acción circense con el slapstick y el vodevil. En ese sentido, casi se puede decir que este Project A funciona como un ensayo de lo que luego daría de sí la filmografía de Chan. Un ensayo a ratos apasionante (la persecución de bicicletas en esos callejones angostos) y por momentos tediosa (esos largos minutos centrales en los que parece que la historia no vaya hacia ninguna parte), que abandona definitivamente la ambientación de las películas clásicas de Kung Fu para adentrarse en terrenos históricos y apelar al orgullo chino del mismo modo en que lo hiciera años antes Bruce Lee (aunque de manera más comedida). Si El Chino (Young Master. Jackie Chan, 1980) y Lord Dragón (Dragon Lord. Jackie Chan, 1982) pueden considerarse intentos rupturistas dentro de la filmografía de una estrella del cine que comenzaba a buscar un nombre propio (y que no dudó en sentarse para ello en la silla de director), Los piratas del Mar de China va más lejos todavía y pone mucha tierra de por medio con la acción física y el humor elemental de La serpiente a la sombra del águila (Snake in the eagle's shadow. Yuen Woo Ping, 1977) y El mono borracho en el ojo del tigre (Drunken master. Yuen Woo Ping, 1979), convirtiéndose prácticamente en la primera película que se puede considerar cien por cien propia de Chan, con todos los elementos característicos que se convertirían en marca de la casa: un héroe simpático pero duro cuando la ocasión lo requiere, tímidas dosis de patriotismo, un reparto lleno de actores que repiten de una película a otra, combates que se olvidan de toda técnica marcial para concentrarse en lo cinematográficamente espectacular, utilización de parte de los escenarios como elementos esenciales de las coreografías de lucha y una obsesión, casi diría que malsana, por hacer el más difícil todavía en forma de stunts que casi le cuestan la vida (y que, como ilustra el siguiente fotograma, homenajean al cine mudo norteamericano, en este caso concreto a Harold Lloyd y su magistral El hombre mosca de 1923). 


También marcaría el inicio de la colaboración (aunque en realidad fuera un reencuentro) entre Chan y sus antiguos compañeros de la Ópera de Pekín, Sammo Hung y Yuen Biao, quienes acompañarían a Jackie tanto delante como detrás de las cámaras en algunos de sus mejores títulos y que aquí, dicen, estaban para que Chan se sintiera más respaldado a la hora de acometer la que hasta ese momento era su cinta más ambiciosa desde todos los puntos de vista. Ya no se trataba de una comedia sobre un joven que aprendía de un maestro borracho, o una típica historia de venganzas, ni de una sangrienta historia de artes marciales. Los tesoros del Mar de China implicaba tener que controlar a una gran cantidad de extras, filmar peleas multitudinarias en escenarios complejos y desarrollar una historia más elaborada que de costumbre. No es raro que Jackie buscara el respaldo de sus amigos por si algo fallaba, comenzando de paso un ciclo de películas que seguiría con la divertidísima Los supercamorristas (Wheels on meals. Sammo Hung, 1984) y culminaría con la irregular (pero fascinante en sus mejores momentos) Los tres dragones (Dragons forever. Sammo Hung, Corey Yuen, 1988). 

Dicho todo esto, no debería quedar ninguna duda sobre la importancia de Los piratas del Mar de China en la filmografía de Jackie Chan, si bien es cierto que en el cine de Hong Kong en general (y, en realidad, en el del resto del planeta) se dejó notar más la influencia de esa obra maestra que conocimos en España como Armas invencibles (Police story. Jackie Chan, 1985). Eso no es óbice para reconocer que estamos ante un film que, visto en perspectiva, y como ya he apuntado antes, ha sido superado por otros trabajos del propio Chan. Sin ir más lejos, su secuela, El tesoro de China (Project A 2. Jackie Chan, 1987), posee mayores dosis de carga política, un guión más depurado, un tempo más preciso en los momentos cómicos y, como colofón, superiores secuencias de acción. Por otra parte, el gusto de Chan por las formas clásicas del Hollywood de los años dorados tuvo mejor ocasión de lucimiento en la rescatable Gángster para un pequeño milagro (Mr. Canton & Lady Rose. Jackie Chan, 1989), su particular versión del Frank Capra de Dama por un día (Lady for a day, 1933) y Un gángster para un milagro (Pocketful of miracles, 1961). Y aunque a todos nos fascine ese momento del reloj, la ya mentada secuencia de las bicicletas y ver a Sammo Hung, Yuen Biao y Jackie luchando hombro con hombro, lo cierto es que, diablos, Los piratas del Mar de China puede resultar hasta aburrida en algunos de sus tramos, mientras se debate entre la comedia absurda de reclutas de policía torpes y traviesos, la recreación histórica, el odio hacia los gweilo (demonios extranjeros), unas secuencias de lucha bastante menos vistosas que en otras ocasiones y unos piratas que sólo aparecen al final de la película (liderados por el implacable Dick Wei). 




MOTIVOS PARA VER 'LOS PIRATAS DEL MAR DE CHINA':
1)Es la primera película con estilo 100% Jackie Chan. 
2)Ver a Chan junto a Sammo Hung y Yuen Biao. 
3)El homenaje a 'El hombre mosca' de Harold Lloyd. 

MOTIVOS PARA NO HACERLO:
1)La película avanza sin un rumbo fijo durante muchos minutos.
2) Sus logros han sido superados por Jackie Chan en varias ocasiones. 

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